ISRAEL QUIERE TENER EL PASTEL Y TAMBIÉN COMÉRSELO

La brillante victoria israelí en la guerra de los 6 días de junio de 1967, con la consecuente conquista de los territorios de Cisjordania y Gaza, impulsó un ferviente debate estratégico sobre el futuro territorial de Israel.

No fue la primera vez que líderes israelíes tocaron el tema. En 1956, en operativo conjunto con Inglaterra y Francia, Israel conquistó Gaza y la Península de Sinaí. En esa oportunidad, en mensaje dirigido al ejército de Israel, su primer ministro Ben Gurion mencionó el retorno de los judíos a los viejos limites haciendo resurgir su tercera monarquía (Haaretz, 9-12-2016). Los festejos no duraron mucho. Por orden tajante de Eisenhower, entonces presidente de USA, Israel se retiró de inmediato de todos los territorios conquistados.

Con posterioridad a 1967 comenzó a perfilarse un profundo cambio en las relaciones de Israel con el liderazgo estadounidense, como resultado de una creciente sumisión a Israel de este último, en gran parte debido a la influencia de donaciones de dinero de judíos americanos a sus políticos para favorecer intereses de Israel. Así es como Israel se consideró independiente de fijar su conducta en referencia a territorios conquistados en la guerra de 1967.



El liderazgo israelí de ese tiempo se fraccionó en dos posiciones contradictorias. De un lado, quienes promovían la idea de utilizar el dominio de los territorios conquistados como carta de negociación para un futuro de reconocimiento de Israel en un acuerdo de paz. En la acera de enfrente, quienes demandaban el derecho a soberanía absoluta en todo el territorio histórico de Israel desde el Rio Jordán hasta el Mediterráneo.

No hacen falta mayores detalles objetivos para confirmar que esta última posición se convirtió, de facto, en la política oficial de las principales facciones políticas israelíes, gozando de un abrumador apoyo de parte del componente judío de la ciudadanía israelí (el 90% de los judíos israelíes, que en el total de la población de Israel sopesan el 75%, sin palestinos de Cisjordania y Gaza)

El liderazgo israelí se vio en la necesidad de enfrentarse con el problema principal en su proyecto de imposición de soberanía en Gaza y Cisjordania: ¿Qué hacer con los 5,5 millones de palestinos que ahí viven? Nuevamente la población israelí se fracciona en dos posturas diferentes tal como se reflejan claramente hoy en día en el antagonismo existente entre la coalición hoy gobernante de Israel y la oposición.

Como se evidenció claramente hacia el mundo en estos 3 últimos años de guerra en la región, la coalición gobernante en Israel y la población que la apoya se abanderan detrás del proyecto de limpieza étnica de palestinos de la región. Frente a ellos, los movimientos políticos de la oposición y sus huestes solo abogan por lo que se denomina un dominio de lujo: mantener a la población palestina en Cisjordania y Gaza, aunque bajo un estricto control militar con muy pocos grados de libertad y sin derechos civiles básicos de un estado independiente.

Resumiendo: una abrumadora mayoría de la sociedad israelí demanda tener el pastel y comérselo al mismo tiempo. En otras palabras: quiere soberanía y dominio total del territorio de Cisjordania y Gaza, pero sin pagar el costo de dar derechos a la población local o alternativamente disponer del derecho de fletarla a otros lares.    

Bajo estas circunstancias, nadie se debe sorprender que el conflicto palestino-israelí se mantiene vivo con periódicos estallidos de desgarradores enfrentamientos y derramamiento de sangre.

Así como el sionismo, el movimiento de liberación nacional judío luchó por su independencia hasta 1948, inclusive por medio del terror, recibiendo respaldado internacional, bajo el mismo contexto los palestinos van por el mismo camino con abrumador apoyo internacional en el marco de la solución de dos estados en el territorio del Jordán al Mediterráneo (El 80% de los estados del mundo hoy reconoce al Estado Palestino independiente en Cisjordania y Gaza).

También los palestinos están fraccionados en su visión de la solución del conflicto. Mientras que el sector de la Autoridad Palestina allegado al movimiento Fatah se abandera detrás de la solución de dos estados, el movimiento Hamas lucha como grupo terrorista por la desaparición del Estado Judío.  

El conflicto palestino israelí solo dispone de 3 alternativas de solución:  

a-   Creación de Estado Palestino independiente en el marco de una partición territorial basada en la formula dos estados para los dos pueblos, incluyendo severos compromisos mutuos de seguridad.

b-  Reconocimiento internacional de la Gran Israel del Jordán al Mediterráneo, otorgando ciudadanía israelí con plenos derechos civiles igualitarios a toda la población palestina de Gaza y Cisjordania, tal como se decidió con la población palestina que permaneció en los límites del Estado de Israel en mayo de 1948 y hoy representa el 21% del total de la población. Concediendo ciudadanía israelí a la población palestina de Gaza y Cisjordania, los palestinos arribarían al 50% del total de la población israelí.

c-   Continuar con el orden actual de la Gran Israel con 5,5 millones de palestinos bajo dominio militar israelí y sin derechos civiles, periódicos y sangrientos enfrentamientos, y lo que es no menos importante, inmensas olas de aversión y una creciente marginación mundial de judíos. Si no se dieron cuenta, este último proceso ya está en marcha donde ya se palpa una próxima caída del bastión más significativo para Israel: USA.

Se está arribando al momento crítico que es necesario tomar decisiones y asumir responsabilidades  

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 17-8-2026

https://ojalameequivoque.blogspot.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

Comentarios

Entradas más populares de este blog