DANNY CITRINOWICZ: LAS BATALLAS PERDIDAS DE LA DIPLOMACIA
ISRAELÍ, O LA FANSTASÍA QUE EL MUNDO DEBE ARRODILLARSE ANTE ISRAEL
El ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa'ar, ha
ordenado la expulsión de los representantes neerlandeses de la sede en Kiryat
Gat del Centro de Coordinación Cívico Militar a Gaza en el plazo de una semana.
Según declaró, esta decisión «se produce tras una serie de medidas
antiisraelíes adoptadas por el gobierno neerlandés. La más reciente fue la
promulgación de una ley que prohíbe el comercio de productos israelíes
procedentes de Judea y Samaria, Jerusalén Este y los Altos del Golán, que
entrará en vigor el próximo mes».
Al respecto opina Danny Citrinowicz
Con el debido respeto a los representantes neerlandeses,
el problema de Israel no reside realmente en ellos, y expulsarlos es como
intentar secar el mar con una cuchara.
El problema principal es mucho más sencillo: la mayoría
de los países del mundo, incluidos los de la Unión Europea, no aceptan la
política de Israel en Cisjordania y ya no están dispuestos a seguir haciendo la
vista gorda ante el progresivo proceso de anexión, que se ha acelerado
significativamente durante el mandato del gobierno actual.
El Estado de Israel puede oponerse a esta postura
internacional o puede cambiar su política. Pero medidas como la expulsión de
los representantes diplomáticos no modificarán la posición europea hacia
Israel. De hecho, solo agravarán la crisis.
Si el gobierno israelí considera Cisjordania parte
inseparable de su territorio, que lo diga abiertamente y trabaje para
anexionarlo. Pero no se puede mantener una postura ambigua: por un lado,
promover la anexión en la práctica y, por otro, esperar que la comunidad
internacional actúe como si nada hubiera cambiado.
Los acontecimientos de hoy en torno al diputado Zvi
Sukkot (payasada de destrucción de monumento en aldea palestina), junto con las
declaraciones de figuras políticas israelíes que presentan la idea de "limpieza
étnica de palestinos" como un pilar fundamental de su visión del mundo, no
hacen sino reforzar, ante gran parte de la comunidad internacional, la
percepción de la dirección que está tomando Israel.
El gobierno israelí puede, sin duda, optar por continuar
con su política actual. Tiene derecho a tomar decisiones políticas de acuerdo
con su visión del mundo. Pero no puede dar por sentado que el mundo se adaptará
a esta política ni que no tendrá consecuencias.
Con el debido respeto a los avances positivos para Israel
en algunos países latinoamericanos, y sin subestimar su importancia, el
principal escenario para la posición internacional de Israel sigue siendo
Estados Unidos, Europa y países clave de Asia. La expulsión de representantes o
las confrontaciones diplomáticas no cambiarán la tendencia en estos lugares; de
hecho, podrían agravarla.
Israel haría bien en reconocer la verdad: gran parte del
mundo no acepta su política en Cisjordania. Ninguna explicación ni medida
diplomática podrá cambiar este hecho mientras la política en sí misma
permanezca inalterada. Con todo el respeto que merece el deseo de ampliar la
esfera de influencia de Israel, sin una estrategia clara y sin la voluntad de
reconocer la realidad tal como es, nada sustancial cambiará. El problema no
reside únicamente en la forma en que Israel explica su política al mundo, sino,
ante todo, en la política misma.
Y el problema más grave es que, esta vez, parece que un
número significativo de países europeos, y con ellos importantes sectores de
Washington, ya no se conforman con las condenas. Están más dispuestos que nunca
a traducir la oposición a la política israelí en medidas concretas y costes
políticos.
Se puede debatir con el mundo. Se puede ignorar. Pero no
se puede dar por sentado que ignorará para siempre lo que ocurre en
Cisjordania.
Fuente: Red X de Danny Citrinowicz, 25-8-26
Traducción: Daniel Kupervaser
Herzlya – Israel 21-8-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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