AMOS GOLDBERG: “MIREMOS DE FRENTE: ¿POR QUÉ EL TÉRMINO GENOCIDIO ES IMPORTANTE EN RELACIÓN A GAZA?”
Del
Traductor: a propósito de la discusión sí o no Israel comete genocidio en Gaza
y la necesidad de mirarnos en el espejo
Gil Levy es uno de los críticos más
profundos y severos del ejército israelí y la guerra en la Franja de Gaza. Cabe
suponer que sus análisis servirán durante años como base para comprender la
violencia del ejército y la sociedad israelí en las últimas décadas. Sin
embargo, en su último artículo, en el que afirma que el uso de la palabra
"genocidio" permite al público judío eludir un análisis exhaustivo de
la guerra de Gaza ("Haaretz", 23.8), se equivocó.
El argumento principal de Levy es que el genocidio es un concepto jurídico, y su debate se centra en la cuestión casi técnica de si se cumplieron las condiciones para definir la guerra como genocidio. Al parecer, la cuestión jurídica ya no está en duda. Numerosas autoridades jurídicas de todo el mundo afirman que se trata de un genocidio. William Schabas afirmó en entrevistas que este es el caso más sólido de los 19 casos de genocidio presentados ante la Corte Internacional de Justicia.
Más
importante aún, un informe de la comisión de la ONU de septiembre de 2025
declaró que se estaba produciendo un genocidio. La autoridad del informe radica
no solo en su sistematicidad y la fundamentación de sus afirmaciones, sino
también en la identidad de la presidenta del comité que lo compiló: la jueza
Navi Pillay, quien formó parte del Tribunal Penal Internacional para Ruanda
durante ocho años, cuatro de ellos como presidenta.
Sin embargo, no se trata de una cuestión jurídica técnica, sino esencial. El genocidio —según la definición del jurista polaco-judío Raphael Lemkin, quien acuñó el término— es un intento violento y asesino de destruir a un colectivo. En el caso del Estado de Israel, se alega que intenta exterminar violentamente al pueblo palestino en la Franja de Gaza y llevar a cabo una limpieza étnica en Cisjordania. No se trata de la destrucción de individuos, sino de la destrucción del colectivo en su conjunto.
Solo en algunos de los casos definidos como genocidio se asesinó a la mayoría
de los miembros del grupo, pero en todos ellos se intentó aniquilar al
colectivo. Israel comete estos actos mediante asesinatos en masa, hambruna, la
prohibición de la ayuda humanitaria, la destrucción sistemática de edificios e
infraestructura, la expulsión de personas, la destrucción del sistema de salud,
el desmantelamiento del gobierno, el asesinato de las élites, entre otros.
Estas son las características de la mayoría de los genocidios ocurridos en la
historia moderna. Debemos afrontar esta realidad directamente y asumir la
responsabilidad.
Otro destacado investigador y
jurista en este campo, Philip Sands, hizo hincapié en este punto fundamental.
Sands escribió el libro "East West Street", que trata, entre otros temas,
sobre Raphael Lemkin y otros juristas judíos que sentaron las bases del derecho
internacional tras la Segunda Guerra Mundial. En agosto de 2025, explicó en un
podcast del New York Times que las acciones del Estado de Israel podrían no
constituir genocidio desde una perspectiva legal debido al elevado estándar que
establece el derecho internacional para probar el delito. Sin embargo, en
esencia, Israel está cometiendo genocidio, tal como lo entendió Lemkin.
Por eso, el uso del término
"genocidio" es tan importante. Describe con precisión la política de
Israel hacia el pueblo palestino, la intensidad de su crueldad y la profundidad
del sadismo que se ha arraigado. Se trata del colapso del sistema legal, la
complicidad del Estado y de gran parte de la sociedad, la extrema
deshumanización que ha invadido el discurso público y la profunda ruptura moral
que sufre la sociedad israelí.
Esto exige que el Estado de Israel
examine no solo las órdenes de abrir fuego y la política militar de elegir
objetivos con enormes daños colaterales, sino también las raíces de nuestra
existencia, la trayectoria del sionismo y del Estado de Israel desde la Nakba
y, de hecho, la historia judía moderna.
La palabra «genocidio» significa una
profunda destrucción moral, política y cognitiva a escala histórica. Esta
palabra también significa que, como en la mayoría de los casos de genocidio
(pero no en el Holocausto) —en los que ambas partes comparten cierta
responsabilidad por el deterioro que lo condujo y utilizaron la violencia antes
o durante los hechos— no existe simetría entre el asesino y la víctima. Todo
esto porque una parte intentó destruir a la otra. Esta palabra evoca un
acontecimiento que seguirá marcando la historia de Israel, los judíos y los
palestinos, y la del mundo durante muchos años; representa una exigencia
inquebrantable de responsabilidad, justicia y reconocimiento histórico de la
injusticia.
Israel niega la magnitud del crimen
que está cometiendo y su trascendencia histórica, pero un verdadero terremoto
sacude al mundo. Para un público cada vez mayor, el genocidio en Gaza se ha
convertido en un símbolo del siglo XXI, atrayendo todas las luchas por la
justicia, la libertad y la igualdad. El clamor palestino socava los fundamentos
políticos y morales y lleva a muchos a replantearse la historia moderna. Los
palestinos se hacen preguntas similares a las que se plantearon los judíos tras
el Holocausto, como: ¿Cómo pudo el mundo permanecer impasible? Muchos en el
mundo prestan atención a estas preguntas.
Una de las preguntas que se repite
una y otra vez y que socava la memoria histórica de Occidente es la que el
médico de Gaza, Izz a-Din Shihab, formuló con dolor en su diario el 23 de abril
de 2025: "¿Cómo es posible que el superviviente se convierta en
perpetrador del crimen?". Todo esto y más se resume en la palabra
genocidio. No debemos rehuir enfrentarlo, con la cabeza gacha, avergonzados y
humillados, por la voluntad de asumir la responsabilidad histórica y legal, por
la profunda deuda que tenemos con el pueblo palestino y, sobre todo, por la
imperiosa necesidad de detener la violencia genocida que continúa.
Amos Goldberg es profesor del
Departamento de Historia Judía y Judaísmo Contemporáneo de la Universidad
Hebrea de Jerusalén y miembro del Instituto Van Leer de Jerusalén
Fuente: Haaretz, 26-8-2026
Traducción: Daniel Kupervaser
Herzlya – Israel 26-8-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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