DANNY CITRINOWICZ: “¿POTENCIAL NUCLEAR O ESTRECHO DE ORMUZ? IRÁN OBLIGA A TRUMP A TOMAR DECISIÓN. EL PRECIO PODRÍA SER UNA GUERRA”
Teherán apuesta a que Trump no desea una guerra a gran
escala y prefiere centrarse en impedir un programa nuclear iraní y llegar a un
acuerdo sobre el control del Estrecho. El nuevo liderazgo iraní es pragmático
en su búsqueda de un acuerdo, pero no renuncia a lo que considera un factor
clave. Esto podría escaparse de su control y del de Trump, y terminar en una
escalada.
La escalada de ataques e incidentes armados en el Golfo
Pérsico en las últimas semanas, y aún más en los últimos días, es consecuencia
directa de las discrepancias en la interpretación del acuerdo de principios
firmado entre las partes. Cada bando interpreta de manera diferente la cuestión
del control del Estrecho de Ormuz.
Desde la perspectiva de Teherán, no hay margen para
cuestionar su soberanía en el Estrecho. Irán está dispuesto a permitir su
apertura y el paso de buques, pero solo con la condición de que cada petrolero
coordine su paso con la flota de la Guardia Revolucionaria y actúe de acuerdo
con sus instrucciones. Por otro lado, la administración estadounidense
considera que los acuerdos exigen la apertura total de las rutas marítimas, sin
necesidad de coordinación previa y sin restricciones por parte de Irán.
FUERZAS DE LA GUARDIA REVOLUCIONARIA IRANÍ ACOMPAÑANDO
BARCO EGIPCIO EN EL ESTRECHO DE ORMUZ
Esta discrepancia lleva a Irán a no dudar en usar la
fuerza para imponer su control. Los petroleros que, según Irán, transitan por
la ruta sin coordinación son atacados o detenidos, y la respuesta
estadounidense genera un ciclo continuo de choques.
Mientras tanto, la vía diplomática continúa activa. Irán
está invirtiendo esfuerzos en alcanzar un acuerdo con Omán, que, desde su
perspectiva, le proporcionará una base legal y legitimidad internacional para
ejercer su soberanía en el estrecho, incluyendo la posibilidad de establecer
mecanismos de coordinación e incluso recaudar tasas de tránsito bajo algún
pretexto.
A pesar de la escalada de tensiones y la dura retórica,
es evidente que ninguna de las partes está dispuesta a infringir las normas.
Estados Unidos se centra en atacar objetivos militares iraníes en la región del
Golfo, mientras que Irán responde atacando bases estadounidenses en el Golfo y
ejerciendo presión sobre los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e incluso
Jordania.
Teherán cree que la renuencia del presidente Trump a
retomar una guerra a gran escala acabará obligando a Washington a aceptar la
nueva realidad en el estrecho de Ormuz. Para Irán, el control del estrecho es
el principal elemento disuasorio que impide que Estados Unidos y los estados
del Golfo vuelvan al conflicto militar, especialmente dada la volatilidad de la
política de sanciones estadounidense. Irán no permitirá que Washington imponga
otros acuerdos en el estrecho sin su coordinación.
Los últimos acontecimientos también ofrecen una visión de
la forma en que se toman las decisiones en el "Irán 3.0" bajo el
dominio de la Guardia Revolucionaria. El nuevo liderazgo comprende bien la
necesidad de cierto pragmatismo hacia Estados Unidos para alcanzar un acuerdo que
ayude a restaurar la economía iraní. Sin embargo, a diferencia de períodos
anteriores, también está dispuesto a usar su poder militar de manera más
contundente para proteger los principios fundamentales del régimen,
principalmente el control del estrecho de Ormuz. En otras palabras, se trata de
un liderazgo más pragmático en la gestión de crisis, pero no más moderado
ideológicamente. Los eventos en torno al funeral de Ali Khamenei también
evidenciaron que no ha habido un cambio fundamental en la naturaleza ideológica
del régimen.
Por lo tanto, incluso si se logra un avance en los
próximos días en las conversaciones lideradas por Qatar y Omán sobre el tema
del estrecho, es probable que las partes regresen a la mesa de negociaciones
para avanzar en el acuerdo sobre el programa nuclear. Sin embargo, si no se
encuentra una fórmula consensuada, a pesar del deseo de ambas partes de
contener el conflicto dentro del marco de las "reglas del juego"
vigentes, existe un riesgo real de que la escalada se descontrole e involucre a
otros actores.
En definitiva, estamos presenciando el cumplimiento de la
famosa afirmación de Carl von Clausewitz, según la cual "la guerra es la
continuación de la política por otros medios". Ambas partes utilizan la
fuerza militar no para sustituir la diplomacia, sino para mejorar sus
posiciones de cara a la siguiente fase diplomática.
No obstante, el punto central de la disputa persiste:
Irán no tiene intención de renunciar al control del estrecho de Ormuz. Si el
presidente Trump no está dispuesto a invertir los recursos militares y
políticos necesarios para cambiar radicalmente esta realidad, es improbable que
incluso la presión militar en su forma actual modifique la postura iraní.
Por lo tanto, la administración estadounidense se
enfrenta a una decisión estratégica: intensificar el conflicto en el estrecho
de Ormuz, incluso a costa de perjudicar las posibilidades de un acuerdo sobre
la cuestión nuclear, o aceptar un acuerdo que se formará entre Irán y Omán
sobre el tema del transporte marítimo y centrarse en el objetivo que considera
más importante, a saber, impedir que Irán obtenga armas nucleares.
Fuente: Diario Israel Hayom, 12-7-2026
Traducción: Daniel Kupervaser
Herzlya – Israel 12-7-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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