UNA NUEVA MASACRE MUTUA ENTRE JUDÍOS Y PALESTINOS YA ESTÁ AGENDADA. EL TERROR JUDÍO ENCENDIÓ LA MECHA

No se puede tener una imagen clara de la situación del conflicto judío-palestino sin examinar en detalla los cambios de actitudes y visiones de las partes vinculadas respecto de las soluciones posibles desde la resolución de Naciones Unidas de 1947 del Plan de Partición de Palestina.

Como se recordará, el liderazgo judío local aceptó en principio la resolución de ONU, mientras que el liderazgo palestino local y los países árabes de la región de opusieron. Tras la decisión inglesa de dar fin al Mandato en la región, el 15 de mayo de 1948 se declara la independencia de Israel, acto que instó a los países árabes a lanzar un ataque al nuevo estado con el objetivo de borrarlo del mapa. Tras unos meses de combate se llegó a un armisticio por el cual se establecieron líneas divisorias (no límites reconocidos). Con el tiempo se las denomina líneas verdes”, o como los límites reconocidos internacionalmente del 5 de junio de 1967.

En 1967, ante la amenaza de Nasser de arrasarlo, Israel comienza la guerra de los 6 días con una fulminante victoria que logra dominar nuevos territorios, como Gaza y Cisjordania, densamente poblados con palestinos, aunque decide no imponer soberanía.

El pasar del tiempo, sorpresivamente, produce una profunda metamorfosis en las visiones de la solución del conflicto.



Toda la hostilidad y oposición árabe a la existencia de un estado judío en la región comenzó a menguar con la guerra de Yom Kipur en 1973 y terminó por desaparecer con la Iniciativa de Paz Árabe de 2002. Todos los estados árabes que iniciaron o apoyaron la guerra contra Israel en 1948 (fuera de Irán), hoy reconocen a Israel en los límites de 1967 a condición que se cree un estado palestino en parte del territorio entre el Jordán y el Mediterráneo bajo severas limitaciones de seguridad mutua. Dos de ellos firmaron acuerdos de paz con Israel fijando limites reconocidos, unos pocos normalizaron las relaciones con el establecimiento mutuo de embajadas, mientras el resto está a la espera que se avance en la materialización de un Estado Palestino.

Dentro del componente judío de la sociedad israelí se inicia un proceso inverso.  Comenzó a desarrollarse la concepción de mantener el control de los territorios ocupados bajo la esperanza que en un futuro pasen a ser parte de la Gran Israel del Jordán al Mediterráneo. Como por el momento no se puede desterrar a la población palestina local, se crea el concepto de “dominio militar de lujo” basado en la negación de dar plenos derechos civiles a la población palestina local, otorgándoles el lujo de oportunidad de trabajo y administración autónoma de sus asuntos internos, siempre con la esperanza que en algún momento los palestinos se esfumen del territorio o se los pueda desterrar.

El pueblo judío se rebeló contra la oposición (ingleses y árabes) en su epopeya por la liberación nacional antes de 1948, recibiendo amplio apoyo de la comunidad internacional a pesar que también recurrió al terrorismo. De la misma manera el pueblo palestino se rebela contra Israel que impide la materialización de sus aspiraciones de liberación nacional en el territorio que una abrumadora mayoría del mundo se lo reconoce, especialmente después de la guerra de 1967, también recurriendo al terrorismo y recibiendo amplio apoyo internacional.

La vivencia de varias décadas demostró que el “dominio militar de lujo” es un fracaso, mientras el derramamiento mutuo de sangre predomina década tras década. Los sucesos que se iniciaron el 7 de octubre de 2023 fueron los más trágicos de esta corta historia, aunque volvieron a demostrar que, pese a la ferocidad y criminalidad del accionar palestino, la inmensa mayoría del mundo continua fiel en su apoyo a la creación de un estado palestino independiente.

Por el contrario, en vez de buscar una salida al conflicto, la mayoría del componente judío de la sociedad israelí se inclinó por adoptar posiciones más extremas en contra de dar derechos políticos a palestinos en Cisjordania y Gaza. Peor aún es el hecho de hacer oídos sordos y vista gorda al nuevo accionar de grupos terroristas judíos que, por la violencia sin ningún control oficial israelí, se esfuerzan en acosar y provocar población palestina de Cisjordania hasta hacerles la vida insoportable y obligarlos al destierro.

No se necesita ser un gran experto en estrategia para convencerse que el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania no se mueve del lugar ni el mundo va a permitir a Israel vastos planes de deportación. Más aun, la permanente negación de Israel de permitir a palestinos de Gaza y Cisjordania convivir en un estado independiente, (inclusive condicionado a severas limitaciones de seguridad) necesariamente alimentará la llama que lleve a una permanente rebelión, ampliamente apoyada por la opinión publica mundial, con el consecuente incremento de la aversión a Israel y judíos en el mundo.

La conocida inercia de pensamiento del componente judío de la sociedad israelí, borracho de la fuerza y creyente en milagros, aun sueña que algún día los palestinos se esfumaran de la región. Sería prudente que estos pensamientos los dejen para sus sueños nocturnos o rezos en las sinagogas. En los marcos que se discute las estrategias para el futuro de Israel sería conveniente tener presente que, de continuar el modus vivendi que la sociedad israelí adoptó como consecuencia de la tragedia del 7 de octubre de 2023, una nueva masacre mutua entre judíos y palestinos ya está agendada, aunque todavía sin fecha definitiva. El terror judío ya encendió la mecha.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 18-6-2026

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kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD    

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