LA TEOCRACIA JUDÍA EN ISRAEL ES SOLO CUESTIÓN DE TIEMPO

Cambia lo superficial

Cambia también lo profundo

Cambia el modo de pensar

Cambia todo en este mundo

“Cambia, todo cambia” de Julio Numhauser

Resulta llamativo que muy pocos prestan atención a la gran contradicción que se manifiesta en el pueblo judío, tanto desde Israel como de las diásporas, entre la imagen generalizada que proyectan de un pueblo que se singulariza por el predominio de la innovación y avances hacia visiones modernas, frente a una concepción estrictamente conservadora en todo lo relacionado a su orden social y político. En este aspecto, la gran mayoría cree que se trata de un ejemplo eterno de convivencia paradisíaca bajo valores democráticos y liberales en un marco judío que no merece cambio.  

Retrospectivamente, hoy se puede decir que el resultado de las elecciones de fines de 2022 con la constitución del presente gobierno liderado por Netanyahu, se constituyó en un dramático punto de inflexión histórico. La conjunción de intereses de tres corrientes dentro del judaísmo, permitió la formación de una coalición gubernamental firme que dio lugar a un proyecto político revolucionario.



El fundamentalismo religioso judío traído por los grupos del nacionalismo religioso judío, liderado por Ben Gvir y Smotrich, junto a los partidos religiosos judíos ultra ortodoxos, cada uno liderado por su Gran Rabino, aportaron al proyecto el concepto de supremacía religiosa judía en sus aspectos legales y territoriales, mientras que el Likud de Netanyahu, el revisionismo conservador, aportó el concepto de absolutismo, con miras a lograr un gobierno totalmente libre de decidir sin frenos ni equilibrios característicos de una democracia, solo por el hecho de haber ganado elecciones.

Embelesado por la posibilidad de eternizarse en el poder, en total contradicción con promesas pre electorales, Netanyahu otorgó prácticamente cancha libre a sus socios de coalición, concesión que fue muy bien aprovechada. En la práctica, Netanyahu se convirtió en el idiota útil de sus socios de coalición en un proyecto que modificará definitivamente el carácter que mayormente se adjudica Israel desde su creación.

Hoy, tras solo tres años y medio, nadie puede negar del gran avance del nacionalismo religioso y de los grupos ultra ortodoxos en materia de legislación y en el dominio por parte de “nombramientos a medida” en instituciones fundamentales del estado, sobre todo en aquellas que controlan “la seguridad y estabilidad del estado”, como por supuesto, en los guardianes de las arcas públicas. Netanyahu consolidó las bases necesarias para que en los próximos años sus socios materialicen su proyecto.

¿Cómo será posible? Matemática

El poder político de los socios ultra ortodoxos y nacionalistas religiosos de Netanyahu, hoy representa casi un 30% del total, significativamente mayor que el del Likud de Netanyahu, según predicen los recientes sondeos de intención de voto. Este dato es el resultado de la conducta racista de la gran mayoría de la población judía que rechaza toda participación de partidos de árabes ciudadanos de Israel en sus gobiernos.

Según el Instituto Israelí de la Democracia (“Pronóstico Demográfico de Israel”, 1-2-2026), hacia el año 2050 la población judía ultra ortodoxa representará casi un 25% del total. Si tomamos en cuenta la participación futura del nacionalismo religioso en un 15% en la población y sumamos la no participación árabe en el gobierno, se llega a la conclusión que, durante las dos próximas décadas, el nacionalismo religioso junto a los ultra ortodoxos se irán aproximando a obtener la mitad del poder político en Israel.

El único interrogante que queda por resolver es si este proceso se desarrollará por vías pacíficas o por medio de una guerra civil. Casualmente, el conocido analista Shaul Arieli publicó ayer una nota titulada “Una Guerra Civil no es una imposición del destino”, Haaretz, 26-6-2026)

Por más que la mayoría del pueblo judío todavía vive un sueño idílico, lentamente se está desvaneciendo aquella vision de los próceres del movimiento sionista cuando fundaron el Estado de Israel como “judío y democrático”.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 27-6-2026

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kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

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