DANNY CITRINOWICZ: "COALICIÓN REGIONAL CONTRA IRÁN SIN PROMOVER LA CUESTIÓN PALESTINA ES UNA FANTASÍA"

Del traductor: dedicado a ingenuos que todavia se tragan el cuento de las victorias totales a la vuelta de la esquina


Una de las afirmaciones más recurrentes del primer ministro Netanyahu y del gobierno israelí en los últimos años es que Israel está a punto de lograr un avance histórico en la ampliación de los Acuerdos de Abraham, gracias a su poderío militar y sus éxitos en la campaña contra Irán.

Pero esta afirmación dista mucho de la realidad. Para muchos estados del Golfo, Israel representa actualmente una amenaza para la estabilidad regional, al igual que Irán, e incluso mayor en algunos casos.

Arabia Saudita, clave fundamental para una amplia normalización regional, no tiene intención de entablar relaciones plenas con Israel sin un progreso significativo en la cuestión palestina.


MAHAMUD ABBAS JUNTO A MOHAMMED BIN SALMAN

A los gobiernos israelíes siempre les ha resultado conveniente centrarse en Irán. Este es un enemigo importante y tangible, lo que les permite marginar la cuestión palestina y alimentar la ilusión de que centrarse únicamente en la amenaza iraní conducirá a un avance regional.

Al mismo tiempo, se ha afirmado repetidamente que el presidente saudí Mohammed bin Salman «no está interesado en los palestinos». Estas afirmaciones revelan una profunda falta de comprensión de la realidad regional. Bin Salman, que busca posicionarse como líder del mundo sunita y árabe, no puede permitirse ignorar la cuestión palestina ni promover la normalización total sin avances en este ámbito.

Más allá de la importancia de fortalecer las relaciones con Jordania y Egipto, Arabia Saudita es la piedra angular de cualquier proceso de normalización regional. La normalización entre Arabia Saudita e Israel no solo afecta las relaciones bilaterales entre ambos países, sino que también puede abrir la puerta al progreso con Líbano, Siria y otros países del mundo árabe y musulmán. Asimismo, podría otorgar mayor legitimidad a las relaciones con Israel entre países que hasta ahora las han evitado.

Desde la perspectiva de Irán, esta es la amenaza estratégica más significativa. No porque altere el equilibrio militar de poder, sino porque le brinda a Israel una posición estratégica en los ámbitos social, económico, cultural y de seguridad en el corazón del mundo árabe. Para Teherán, la profunda integración israelí en las regiones del Golfo y sunita representa una amenaza a largo plazo que podría ser más significativa que cualquier operación militar aislada.

Pero el problema no se limita a la normalización. Si existe un peligro estratégico que amenaza a Israel tanto como la amenaza iraní, y quizás incluso más a largo plazo, es la pérdida de legitimidad internacional. Israel depende no solo de su poder militar, sino también de su posición política, sus vínculos con los países occidentales y su capacidad para mantener el apoyo internacional. El continuo estancamiento político con los palestinos está erosionando gradualmente estos activos.

Es cierto que el precio político del progreso con los palestinos puede ser alto para los responsables políticos israelíes. Se trata de decisiones difíciles, disputas internas y riesgos políticos. Pero los beneficios potenciales son inconmensurablemente mayores: el fortalecimiento de los acuerdos de paz existentes, la construcción de una coalición regional más eficaz contra Irán, la ampliación del círculo de normalización, la mejora de la posición internacional de Israel y la reducción de su creciente aislamiento político.

Por el contrario, sin progreso en el ámbito palestino, el escenario más probable es un acercamiento entre Arabia Saudita e Irán, la continua erosión de la legitimidad internacional de Israel y un creciente distanciamiento hacia Israel y los israelíes en todo el mundo. En tal situación, Israel no solo no se acercará a una normalización más amplia, sino que podría encontrarse en una realidad regional e internacional más compleja.

Este es uno de los mitos centrales que se han inculcado al público israelí desde la firma de los Acuerdos de Abraham: que el círculo de la paz árabe puede ampliarse sin abordar la cuestión palestina. Sin embargo, la realidad regional demuestra una y otra vez que la cuestión palestina no es solo una cuestión palestina; es, ante todo, un interés israelí y una piedra angular en cualquier intento de construir un nuevo orden regional.

Esta es la decisión estratégica que deberá afrontar el futuro gobierno de Israel. Seguir centrándose en Irán mientras se descuida la cuestión palestina no permitirá a Israel alcanzar sus objetivos regionales. El enfoque de "ambos y uno", es decir, tratar con Irán sin promover una solución o, al menos, un progreso significativo en el ámbito palestino, ya ha demostrado ser insuficiente.

El acercamiento con el mundo árabe no se logrará mediante la lucha contra Irán, sino mediante un progreso real en la cuestión palestina, a la vez que se aborda la amenaza iraní. Israel no podrá eludir esta cuestión en su camino hacia la normalización. Es hora de reconocer esta realidad y adaptar la estrategia nacional a ella.

Fuente: Times of Israel, 11-6-2026

Traducción: Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 11-6-2026

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kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

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