DANNY CITRINOWICZ: LA RETÓRICA SOBRE LOS LOGROS DE LA GUERRA ES UNA BURLA. LA ESTRATEGIA DE NETANYAHU EN IRÁN SE DERRUMBÓ
El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos lanzaron una campaña para derrocar al régimen iraní. Por primera vez en su historia, el Estado de Israel asesinó al líder de un país extranjero e intentó implementar un plan para reemplazar al régimen en Teherán. Sin embargo, este plan era, en el mejor de los casos, chapucero y se basaba en un profundo desconocimiento del régimen iraní.
No
solo sobreestimaron el poder aéreo iraní, sino que también subestimaron la
resistencia del régimen en Teherán. Peor aún, los detalles del plan —desde la
idea de convertir a Mahmud Ahmadineyad en rey hasta el uso de los kurdos para
debilitar al régimen— demostraron que quien planeó la campaña no conocía Irán
en profundidad.
Así,
tan solo tres días después del inicio de la campaña, la percepción de que los
combates conducirían a un cambio de régimen se desvaneció. Fue entonces cuando
Donald Trump decidió bloquear la iniciativa kurda. Pero en lugar de poner fin a
la campaña y conformarse con los logros alcanzados, la guerra continuó sin un
propósito claro. A pesar de sus logros tácticos, creó una realidad estratégica
mucho más grave que la que existía al principio.
Irán
está ahora gobernado por un líder supremo joven y vengativo, y en la práctica,
la Guardia Revolucionaria ha asumido el control del proceso de toma de
decisiones. Pero nadie habla de restricciones a los misiles ni de asistencia a
los grupos afines a Irán en la región. En cuanto al tema nuclear, parece que el
acuerdo emergente incluye promesas limitadas en materia de supervisión y la
congelación del enriquecimiento de uranio, medidas que Irán estaba dispuesto a
tomar incluso antes de la guerra.
En
la práctica, la campaña termina con Irán aún en posesión de unos 440 kilogramos
de uranio enriquecido al 60%, junto con cientos de kilogramos adicionales de
material enriquecido a niveles inferiores. Incluso si Irán acepta congelar su
programa o diluir el material que posee —una medida que, en cualquier caso,
depende de una amenaza real por parte de Estados Unidos—, surge la pregunta de
quién podrá imponerlo en unos meses, cuando Estados Unidos esté en plena
campaña para las elecciones al Congreso.
En
este contexto, hablar de los “logros de la campaña” suena cada vez más a burla
hacia el régimen, especialmente si se compara con las declaraciones hechas al
inicio de la guerra. En otras palabras, la guerra no solo no modificó las
líneas rojas de Irán, sino que las endureció. Todo esto, además del “logro” de
Teherán: la toma del control del estrecho de Ormuz, que causó graves daños a la
economía mundial, y todo ello sin encontrar una solución militar satisfactoria
a este desafío.
Todos
estos problemas palidecen quizás ante el impacto negativo de la campaña en la
imagen de Israel ante la opinión pública estadounidense. No solo se percibe a
Israel como el responsable de haber empujado a Estados Unidos a la guerra, sino
que además se trata de una guerra percibida como un fracaso, una guerra que
provocó un fuerte aumento de los precios de la energía y perjudicó la economía
estadounidense.
Esta
realidad, junto con la ya tensa relación con el Partido Demócrata y con
sectores cada vez mayores del Partido Republicano, intensifica aún más el daño
estratégico causado por la campaña.
Es
importante destacar que el acuerdo alcanzado entre Irán y Estados Unidos
representa el menor de dos males, considerando las peores alternativas que
enfrentaba Trump: la continuación de un bloqueo inútil o el regreso a una
campaña que pondría en peligro a los soldados estadounidenses sin garantizar un
cambio real en la mentalidad iraní. La enorme brecha entre las declaraciones
iniciales de la campaña y el acuerdo que aparentemente la pone fin evidencia su
fracaso.
Sobre
todo, esta guerra ha demostrado el colapso de la estrategia de Benjamin
Netanyahu. Es dudoso que algún futuro presidente estadounidense esté dispuesto
a retomar semejante aventura. Si el propio Trump no estuvo dispuesto a
"terminar el trabajo", es difícil imaginar quién lo hará en el
futuro. Dada la incapacidad del Estado de Israel para actuar en solitario sin
el respaldo estadounidense y considerando los resultados de la campaña, una
cosa queda clara: la estrategia israelí contra Irán ha fracasado.
Fuent:
Haaretz, 25-5-026
Traducción:
Daniel Kupervaser
Herzlya
– Israel 25-5-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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