ISRAEL: ELECCIONES GENERALES EN OCTUBRE 2026.  ¿QUO VADIS?

Según las normas escritas e interpretadas hasta hoy, las próximas elecciones generales de Israel que permitan la constitución de un nuevo parlamento y gobierno, deberían celebrarse en fecha 27-10-2026. Alrededor del tema surgen no pocos interrogantes: ¿Se celebrarán en la fecha o se postergarán?, ¿Qué resultados se esperan?, ¿Se permitirá un voto libre?, ¿Se aceptarán los resultados?  

En las próximas líneas intentaremos de enfrentar el desafío de analizar las distintas posibilidades de manera que pueda ofrecer un marco de evaluación de esta dramática etapa en el futuro inmediato del Estado Judío.




¿Las elecciones se celebrarán o postergarán?

En los más de 70 años de independencia de Israel, hubiese sido totalmente extraño que alguien se pregunte si el actual primer ministro tiene las intenciones políticas de postergar las elecciones cuya fecha esta determinada por la ley. Todo cambió con el inicio de esta ultima cadencia de Netanyahu y su propósito de llevar adelante un profundo y dramático cambio en el reconocido orden democrático de Israel.

“Netanyahu ha demostrado una y otra vez que prácticamente no hay límites que no esté dispuesto a cruzar para aferrarse al poder. Sería ingenuo creer que, precisamente cuando la situación es tan delicada, se convertirá de repente en el defensor de la democracia”, afirma el reconocido analista Raoul Wootliff (Zman Israel 2-4-25)

Si bien, formalmente según las normas vigentes, a Netanyahu le sería muy difícil postergar las elecciones, Wootliff señala varias posibilidades que, en ciertas circunstancias, seria posible que logre su objetivo, especialmente en la actual situación de una Fiscalía General y Corte Suprema de Justicia ciertamente disuadidas después de prolongados y difíciles enfrentamientos y amenazas.

¿Se permitirá el voto libre?

Según la experiencia con el accionar de la policía en este gobierno de Netanyahu bajo jurisdicción de ministro delincuente convicto por apoyar organización terrorista, no seria del todo descabellado suponer la posibilidad de un plan que, aprovechando pretextos de seguridad y cuidado del orden público, opte por medidas destinadas a restringir la posibilidad de emitir el voto libre en sectores con población de reconocida tendencia a apoyar a la oposición, o en localidades con población mayoritariamente árabe.   

¿Qué resultados se pronostican?

En Israel rige un sistema parlamentario que, para formar gobierno incluyendo nominación del primer ministro, exige el apoyo de una coalición del 50% + 1 de un total de 120 bancas del parlamento. Netanyahu se apoya en una coalición que incluye dos socios tradicionales (religiosos ultra ortodoxos y religiosos nacionales) con un potencial casi fijo de alrededor del 23%, cuyos intereses extremistas solo Netanyahu puede admitirlos. O sea, no son de ninguna manera clientes potenciales de una futura coalición liderada por lo que es hoy la oposición.  

En las elecciones de 2022 el Likud, partido de Netanyahu, obtuvo un poco más del 30% de los votos, con los cuales formó con sus socios tradicionales una coalición fuerte y duradera. El descalabro del 7 de octubre de 2023 y la guerra a continuación, redujo drásticamente el apoyo popular del Likud, de manera que los sondeos hoy no le dan más que el 20%, con los cuales, junto a sus leales aliados (23%), perdería totalmente la posibilidad de formar gobierno.

Pero no está todo perdido para Netanyahu. La oposición, a la cual los sondeos le dan un potencial del 57% de los votos, está conformada por dos bloques (partidos judíos 47% y partidos árabes 10%) que el carácter discriminador inherente a la mayoría judía de Israel difícilmente permita que se unan en una alianza contra Netanyahu, especialmente después del resonante fracaso del gobierno Bennet-Lapid de 2021-22. Esto crea la posibilidad teórica de la aparición de algún traidor de último momento entre los partidos de la oposición de hoy, y así garantizar la perpetuidad de Netanyahu.

Dos fenómenos demográficos pueden aportar puntos a favor de Netanyahu. El primero es la tendencia a una creciente participación de la población religiosa ultra ortodoxa en el total de la población, dada su altísima tasa de natalidad ya de años atras. En segundo lugar, la ola de emigración judía de Israel que se inició con los planes de Netanyahu de modificación del orden democrático de Israel. Se puede estimar que, desde el inicio de esta última cadencia de Netanyahu, hasta 10/26 entre 180 a 200 mil israelíes emigraran del país, mayormente identificados con la oposición a Netanyahu.   

Es muy difícil pronosticar los resultados, y no se debe descartar la posibilidad que se arribe nuevamente a un empate indefinido y prolongado en Israel, como fueron las 3 elecciones sin posibilidad de formar gobierno entre 2019 y 2020.

¿Se aceptarán los resultados?           

Es de suponer, según la reconocida conducta del pasado, que ante un triunfo de la coalición de Netanyahu la oposición agache la cabeza y reconozca su fracaso. Como así también, con seguridad, seremos testigos de un significativo crecimiento en la ola de emigración de Israel.

En caso que la oposición actual obtenga una mayoría que le permita formar gobierno, muy probablemente deba enfrentar una reacción, inclusive violenta, de parte de grupos característicamente intransigentes que apoyan al gobierno de Netanyahu, probablemente mucho más peligrosa que el intento de los prosélitos de Trump de enero 2021.   

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 23-4-2026

https://ojalameequivoque.blogspot.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

Comentarios

Entradas más populares de este blog