DANNY CIYTRINOWICZ: “CUIDADO CON LOS MENSAJES OPTIMISTAS DE TRUMP EN LAS NEGOCIACIONES CON IRÁN”

Del traductor: Trump difunde a todos los vientos mensajes cargados de optimismo acentuando su avance en concretar todos sus objetivos en la guerra contra Irán. Trump dijo que “ya no hay puntos en conflicto” con el régimen y que “pronto” podría tener lugar una segunda ronda de negociaciones (La Nación, 18-4-26). La realidad parece contradecirlo.

 

En definitiva, más allá de la retórica, un hecho permanece innegable: Teherán no ha cedido en ninguna de sus líneas rojas. Ni en el enriquecimiento de uranio, ni en su programa de misiles, ni en sus aliados regionales (donde incluso el alto el fuego en Líbano puede interpretarse, desde la perspectiva iraní, como prueba de su capacidad para imponer una desescalada más amplia en términos que beneficien a sus socios), ni en el estrecho de Ormuz.


¿CREERLE A TRUMP?

El margen de maniobra de Irán para llegar a un compromiso es inherentemente limitado. Ante la disyuntiva entre la capitulación y la escalada, su preferencia es predecible.

Al mismo tiempo, un bloqueo marítimo o un operativo militar de presión sostenido contra Irán probablemente genere consolidación interna en lugar de fractura, especialmente en ausencia de un acuerdo diplomático entre Teherán y Washington.

A medida que ambas partes se adentran en lo que podría ser un período decisivo, la cuestión clave no es si la escalada militar por parte de Trump es posible, sino qué lograría realmente, sobre todo teniendo en cuenta que es improbable que conduzca a la capitulación iraní.

El régimen iraní es fundamentalmente diferente de los adversarios con los que Estados Unidos ha lidiado en el pasado. Esto hace esencial reevaluar el análisis costo-beneficio de cualquier curso de acción. En la actualidad, no está nada claro que la escalada sirva a los intereses estadounidenses, dados los riesgos que implica y su limitada utilidad para lograr los objetivos estratégicos fundamentales.

Un acuerdo negociado podría estabilizar al régimen, pero también limitaría su capacidad para avanzar hacia un arma nuclear. Por el contrario, la confrontación militar podría debilitar al régimen a corto plazo, pero probablemente reforzaría su determinación de obtener una bomba.

Cuando un régimen prioriza el colectivo sobre el individuo y está dispuesto a asumir costos significativos para preservar su identidad revolucionaria, incluso las operaciones cinéticas a gran escala difícilmente alterarán fundamentalmente su trayectoria estratégica.

Fuente: Red X de Danny Citrinowicz, 18-4-2026

Traducción: Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 18-4-2026

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kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

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