DANNY CITRINOWICZ: “¿POR QUÉ UN BLOQUEO MARÍTIMO NO DOBLEGARÁ A IRÁN?”
Resulta tentador creer que el tiempo
y la presión obligarán a Irán a ceder. No será así.
Extender un alto el fuego o
intensificar un bloqueo marítimo puede darle tiempo a Washington, pero ninguna
de las dos opciones ofrece una solución duradera.
La premisa subyacente, que la
presión económica y militar acabará obligando a Teherán a transigir,
malinterpreta (una y otra vez) tanto la naturaleza del régimen iraní como la
dinámica de la estrategia coercitiva.
Es improbable que el presidente
Trump espere meses para ver si un bloqueo da resultados. Ni debería hacerlo. El
liderazgo iraní no está vacilando; se está consolidando. Teherán ha demostrado
consistentemente su disposición a soportar el impacto económico mientras
defiende con firmeza lo que considera sus intereses nacionales fundamentales.
Hay pocas razones para creer que esta vez será diferente.
De hecho, las primeras señales sugieren la trayectoria opuesta. En lugar de avanzar hacia una concesión, Irán se está posicionando para intensificar el conflicto, particularmente de maneras que aumentan el costo económico global de la confrontación. Las interrupciones en el tráfico marítimo, la presión sobre las rutas marítimas críticas y los actos de hostigamiento premeditados no son señales de debilidad. Son herramientas deliberadas diseñadas para trasladar la carga hacia afuera, hacia la economía internacional y, en última instancia, de vuelta a Washington.
Por eso, la idea de un bloqueo
prolongado como estrategia estable es errónea. Un bloqueo no es un statu quo;
es una fase de transición. O bien evoluciona hacia un acuerdo negociado, que
requiere concesiones por parte de Estados Unidos, o bien se desliza hacia una
escalada militar. Lo que no hará es alterar fundamentalmente las líneas rojas
de negociación de Irán con el tiempo.
Por lo tanto, la verdadera decisión
no reside en Teherán, sino en Washington. En algún momento, la administración
se enfrentará a una elección familiar e inevitable: intensificar o ceder. La
escalada conlleva el riesgo de un conflicto regional más amplio, que podría
extenderse a puntos estratégicos como el estrecho Bab al-Mandeb (conexión con
el Mar Rojo vía Canal de Suez). La concesión, ya sea mediante un marco
negociado o una retirada gradual, corre el riesgo de ser interpretada como
debilidad.
Pero la opción más peligrosa es
creer que la presión por sí sola resolverá el dilema. Incluso un ataque militar
limitado, destinado a coaccionar o demostrar determinación, difícilmente
logrará la capitulación de Irán. Lo más probable es que desencadene una
escalada recíproca, profundizando la misma crisis que pretende contener.
No existe un punto medio estable.
Cuanto antes Washington reconozca que la presión sin una solución política es
una estrategia sin salida, mayores serán sus posibilidades de evitar un
conflicto interminable.
Fuente: Red X Danny Citrinowicz,
22-4-2026
Traducción: Daniel Kupervaser
Herzlya – Israel 22-4-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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