DANNY CITRINOWICZ: "EL DISCURSO DE TRUMP NO RESUELVE EL DILEMA FUNDAMENTAL QUE RODEA LA CONTINUIDAD DEL CONFLICTO CON IRÁN"

Del traductor: una dosis de sentido estratégico común para contrarrestar el lavado de cerebro que llevan a cabo Trump y Netanyahu

 

Dada la baja probabilidad de alcanzar un acuerdo con Irán en las condiciones actuales, ya que es improbable que el régimen capitule o acepte concesiones de gran alcance, la administración se enfrenta a una disyuntiva crucial: intensificar la campaña, ya sea mediante operaciones terrestres o ataques contra infraestructura energética crítica, o retirarse sin acuerdo, dejando a Irán con el control de puntos estratégicos marítimos y en posesión de aproximadamente 440 kg de uranio enriquecido al 60%.



En la raíz del problema, reflejado nuevamente en el discurso, se encuentra una profunda incomprensión de Irán como sistema, tanto desde el punto de vista estratégico como en el contexto de su comportamiento en tiempos de guerra. El liderazgo iraní es más intransigente y descentralizado de lo que se suele suponer, y no tiene intención de rendirse ni de aceptar concesiones significativas que ya se negaba a hacer incluso antes del conflicto.

Es improbable que estas diferencias se superen en las próximas semanas. Además, si el presidente Trump cree que puede atacar la infraestructura iraní y simplemente desentenderse, está pasando por alto la probable respuesta de Irán. Tales acciones casi con seguridad desencadenarían represalias dirigidas contra infraestructura crítica en todo el Golfo y provocarían un fuerte aumento en los precios mundiales del petróleo.

Al mismo tiempo, ningún ataque limitado reabriría de forma realista el Estrecho de Ormuz; independientemente de la presión ejercida, es improbable que Irán permita el libre paso.

En definitiva, el discurso refleja no solo una mala interpretación de los acontecimientos actuales en Irán, sino también de la naturaleza del conflicto en sí. Irán nunca se ha basado en la superioridad aérea o naval convencional. En cambio, opera mediante una doctrina asimétrica que, desde la perspectiva de Teherán, está demostrando ser eficaz en esta confrontación.

Los logros operacionales de Israel y Estados Unidos en esta campaña son significativos. Sin embargo, no nos acercan, e incluso podrían alejarnos, de crear las condiciones para un cambio interno significativo en Irán. La suposición de que la degradación de la infraestructura se traducirá en presión política sobre el régimen es cuestionable. Por ejemplo, ¿acaso destruir la red eléctrica iraní realmente incita a la gente a salir a las calles? Probablemente la respuesta sea no.

En cuanto al uso reiterado de la frase «regresar a la Edad de Piedra», el presidente Trump haría bien en aprender del discurso político israelí. Esa retórica se ha utilizado muchas veces en el contexto del Líbano, y, sin embargo, Hezbolláh permanece intacto. Dicho lenguaje puede indicar determinación, pero no se traduce necesariamente en éxito estratégico.

No cabe duda de que Israel y Estados Unidos cuentan con claras ventajas operativas. El desafío reside en reconocer cuándo esas ventajas alcanzan un punto de rendimiento decreciente, cuando una acción militar adicional produce un valor estratégico cada vez menor. Es improbable que este conflicto termine con una capitulación iraní, ni mediante la mera presión militar. Incluso con victorias en el campo de batalla, es improbable que el régimen iraní colapse, y es improbable que el estrecho de Ormuz se reabra por la fuerza de forma sostenible.

Fuente: Red X de Danny Citrinowicz, 2-4-2026

Traducción: Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 2-4-2026

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@KupervaserD

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