AMOS HAREL: “LA CONDUCTA DEL EJÉRCITO ISRAELÍ EN TORNO A MANIFESTACIONES CONTRA LA GUERRA DEMUESTRA SU DETERIORO COMO EL DE LA POLICÍA DE BEN GVIR”

Del traductor: Dedicado a judíos que todavía duermen. Otro hito histórico en la debacle que avanza y profundiza de lo que fue el Estado Judío democrático (Z”L en hebreo, QEPD en español)

 

Cuando se llegue a describir la caída de la democracia israelí, no se podrá pasar por alto los acontecimientos de los últimos días relacionados con las protestas contra el gobierno. El papel del ejército en este asunto resulta particularmente lamentable; la policía ya fue abatida hace tiempo bajo el control de un político antidemocrático, y ahora parece que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) optan por imitarlo.


CON BEN GVIR COMO MINISTRO, LA POLICÍA ISRAELÍ YA DE TIEMPO ATRÁS, ES POLICÍA POLÍTICA

El sábado 28 de marzo, la policía dispersó por la fuerza una manifestación contra la guerra en la plaza Habima de Tel Aviv. El motivo fue que la concentración contravenía las directrices de emergencia del Comando del Frente Interno, que permiten reuniones de hasta 50 personas cerca de una zona protegida. El miércoles, la Asociación por los Derechos Civiles presentó una petición exigiendo que se permitieran las manifestaciones en lugares protegidos.

En su respuesta al Tribunal Supremo, el Comando del Frente Interno se mantuvo firme en lo que describió como su postura profesional, por motivos de seguridad, sin considerar el derecho a manifestarse en un régimen democrático e ignorando que la policía aplica las directrices de forma selectiva.

No se aplica la misma prohibición en reuniones en playas en el mar, centros comerciales ni festivales, donde cientos, e incluso miles, de personas se congregan a pesar de la amenaza de misiles. El mando también demuestra flexibilidad y considera otras necesidades cuando le conviene: en la noche que se festejaba Pesaj, decidió permitir el tráfico con normalidad, a pesar de la evaluación, que se confirmó, de un alto riesgo de lanzamiento masivo de misiles por parte de Irán. Y ahora se está debatiendo la posibilidad de modificar el plan en el aeropuerto Ben Gurion para que despeguen cien pasajeros por hora, en lugar de cincuenta.

El viernes, el Tribunal Superior de Justicia escuchó la petición e instruyó al mando a presentar un plan alternativo. A petición del mando, se le concedió una prórroga hasta el mediodía del sábado (lo que proporcionó a los partidarios del gobierno una excusa para indignarse por la profanación del Sabbat.). El mando accedió a aumentar el límite de participantes a 150. El presidente del Tribunal Supremo, Yitzhak Amit, aprobó elevarlo hasta al menos 600, y no se mostró convencido por la documentación confidencial que le presentaron los representantes del Estado.

Es cierto que existe una amenaza para la plaza, pero también es uno de los lugares más protegidos del país por contar con un gran estacionamiento subterraneo de 6 niveles que se presenta como un excelente refugio. Hecho: el Canal 12 documenta el descenso de miles de civiles al estacionamiento desde el inicio de la guerra. Además, en cualquier momento, cientos de civiles se encuentran en los cafés de la plaza o simplemente paseando por ella.

El sábado por la noche, cuando la policía supuestamente contabilizó 800 manifestantes en la plaza, dispersó la manifestación por la fuerza. Mientras tanto, también sonó la alarma en respuesta a una advertencia de disparos provenientes de Yemen. El jueves, el Tribunal Superior de Justicia volverá a examinar una petición en preparación para otra manifestación prevista para el sábado.


LA POLICÍA POLÍTICA DE ISRAEL DISPERSA MANIFESTACIÓN CONTRA EL GOBIERNO

Ya no se espera nada de la policía política que el propio Ben Gvir estableció. Pero lo que debería preocupar e indignar aquí es el papel problemático del ejército. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), a través del Comando del Frente Interno, gestionan la vida cotidiana en el país durante la guerra, declarando que su objetivo es mantener la seguridad de los ciudadanos.

Los poderes que se le han otorgado son prácticamente ilimitados. Bajo el mandato del ministro de Defensa, Yisrael Katz, se está llevando a cabo un proceso para un mayor control político al ejército. La indiferencia mostrada por el Jefe del Estado Mayor (quien se limitó a publicar una declaración de apoyo a sus subordinados) y la forma en que el nuevo Fiscal Militar General ensalza a quienes lo nombraron, suscitan tristes reflexiones sobre el papel de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en la erosión del sistema democrático.

El asunto no termina ahí: es solo el preludio de la represión de la libertad de protesta y expresión durante la próxima campaña electoral, bajo la excusa siempre disponible del estado de emergencia en el frente interno.

Un ejército que se comporta de esta manera perderá rápidamente su credibilidad ante el Tribunal Supremo de Justicia, como le sucedió a la policía hace unos tres años. Ayer, otro actor conocido se sumó a la celebración: el ministro de Justicia, Yariv Levin, uno de los responsables del desastre actual, exigió que se presentara al gabinete una decisión que obligaría a la policía a acatar literalmente las instrucciones del Comando del Frente Interno, ignorando las sentencias del Tribunal Supremo. Levin justificó esto, por supuesto, argumentando que el tribunal se había extralimitado en sus funciones e interferido en cuestiones de seguridad.

Amos Harel: Columnista Militar de Haaretz

Fuente: Haaretz, 6-4-2026

Traducción: Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 6-4-2026

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@KupervaserD

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