DANNY CITRINOWICZ: “UNA VEZ MÁS QUEDA DEMOSTRADO QUE NI SIQUIERA UN IMPRESIONANTE OPERATIVO AÉREO PUEDE GENERAR UN CAMBIO POLÍTICO COMPLEJO”
El
poderío aéreo de Israel y Estados Unidos, junto con su superioridad en
inteligencia, han creado la sensación, especialmente a raíz de las protestas en
Irán, de que el régimen "débil" puede ser derrocado mediante ataques
aéreos y acciones que lo socaven desde dentro. Esta suposición se basa en una
interpretación errónea de la realidad. Refleja una sobreestimación de las
capacidades militares, así como una subestimación de la resistencia del régimen
de Teherán.
Parece
que se ha olvidado que el régimen ha demostrado una gran capacidad de
supervivencia e incluso se preparó con antelación para la campaña. Un ejemplo
de esta falta de visión estratégica son los aproximadamente 440 kg de uranio
enriquecido al 60%, que aparentemente se encuentran en la instalación nuclear
de Isfahán. La guerra comenzó con la eliminación de Ali Khamenei, quien había
sido un factor de contención en el desarrollo de armas nucleares, entre otras
cosas mediante una fatwa que emitió contra su producción. Sin embargo, junto
con esta drástica medida, no se tomó ninguna medida respecto a las reservas de
material enriquecido.
Suponiendo
que el nuevo líder iraní, Mojtaba Khamenei, considere avanzar hacia el
desarrollo de armas nucleares, las reservas de 440 kg de uranio enriquecido
constituyen un activo estratégico crucial, que permitiría acortar
significativamente el camino hacia la obtención de material fisible a nivel
militar.
En la
situación actual, Israel y Estados Unidos se enfrentan a dos alternativas
problemáticas: La primera, una operación militar para extraer el material. Este
es un proceso muy complejo, especialmente considerando que se estima que el
uranio se encuentra almacenado en infraestructura subterránea profunda en la
región de Isfahán. La otra, un intento de llegar a un acuerdo con el régimen
actual. Esta opción parece muy limitada, dado el control de elementos
extremistas, liderados por la Guardia Revolucionaria.
En otras
palabras, el asesinato del Líder Supremo aumentó la probabilidad de que Irán
intentara desarrollar armas nucleares, al tiempo que redujo significativamente
su capacidad para gestionar la reserva crítica de material enriquecido que le
permitiría hacerlo.
No debe
subestimarse el valor de los logros militares. Dañar infraestructuras,
interrumpir capacidades y establecer límites claros son componentes importantes
de la política de disuasión. Sin embargo, estos logros no equivalen a un cambio
de régimen. En muchos casos, y ciertamente en el caso iraní, la supervivencia
misma se convierte en una narrativa de éxito para el bando "débil",
incluso cuando el precio a pagar es alto.
Además,
existe el riesgo de que las acciones militares conduzcan al resultado contrario
al deseado. El régimen iraní, liderado por Mojtaba Khamenei y bajo la creciente
influencia de la Guardia Revolucionaria, podría concluir que la forma más
eficaz de asegurar su supervivencia es acelerar su programa nuclear. El hecho
de que Irán mantenga una importante reserva de uranio altamente enriquecido le
otorga una ventaja mucho mayor, si decide lograr un avance significativo.
La
suposición de que la fuerza militar, y en particular el poder aéreo, puede
reemplazar una estrategia política más amplia ignora la complejidad de los
sistemas políticos. Parece que, junto con los impresionantes preparativos
operacionales, la preparación estratégica fue insuficiente. Incluso teniendo en
cuenta las capacidades iraníes, la suposición implícita era que el régimen no
sobreviviría al primer ataque. Sin embargo, la supervivencia del régimen iraní,
junto con la posibilidad de que opte por acelerar su desarrollo hacia las armas
nucleares, genera serias dudas sobre la duración de la campaña y exige una
reevaluación de la relación costo-beneficio. La relación entre los
impresionantes logros militares y el objetivo más amplio y esquivo de
"crear las condiciones para un cambio de régimen".
En última
instancia, el problema puede no ser solo Irán, sino también la forma en que
Israel elige entenderlo. La idea de que una realidad política compleja puede
moldearse mediante la superioridad tecnológica y de inteligencia y una potencia
de fuego precisa no es nueva; pero, como fracasó en la Franja de Gaza y el
Líbano, está destinada a desmoronarse una y otra vez ante una realidad más
tenaz.
El dilema
actual es nuevo: ampliar la guerra en cuanto al alcance de los objetivos y la
duración de la campaña, en un nuevo intento por derrocar al régimen iraní, o
buscar un final rápido y dejar un régimen débil y vengativo en Irán, con la
esperanza de que caiga pronto. Esto es lo que sucede cuando se subestiman las
intenciones y capacidades del enemigo.
Fuente:
Haaretz, 22-3-26
Traducción:
Daniel Kupervaser
Herzlya –
Israel 22-3-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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