DANNY CITRINOWICZ: “LA CRISIS DEL ESTRECHO DE ORMUZ EXPONE UNA CEGUERA ESTRATÉGICA”

Domingo, Rubio: “El estrecho de Ormuz se reabrirá de una forma u otra” (Al Jaz’ra).

Lunes, Trump: “Si el estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente al tráfico marítimo, volaremos por los aires todas las centrales eléctricas, los pozos petrolíferos y la isla de Kharg [de Irán]” (Tr Soc).

Lunes: “Trump les dice a sus asesores que está dispuesto a poner fin a la guerra sin abrir Ormuz” (WSJ).


Más que nada, las crecientes contradicciones en la política estadounidense hacia el estrecho de Ormuz revelan un problema más profundo: confusión estratégica ante opciones desfavorables.

No existe una solución sencilla para reabrir el estrecho. Un esfuerzo militar directo estaría plagado de riesgos. La geografía, sus estrechos canales, la proximidad a la costa iraní y el denso tráfico marítimo favorecen a Teherán.


ESTRECHO DE ORMUZ

Más importante aún, Irán no necesita controlar físicamente cada centímetro del estrecho para interrumpir su control. Incluso si las fuerzas estadounidenses o sus aliados se apoderaran de puntos clave cercanos a las islas, Irán aún podría atacar petroleros con drones, misiles o fuerzas navales que operen a distancia. En la práctica, la "reapertura" militar del estrecho podría resultar ilusoria.

La alternativa diplomática no es mucho más atractiva. Cualquier reapertura negociada probablemente requeriría concesiones significativas a Irán, incluyendo, explícita o implícitamente, el reconocimiento de sus reivindicaciones de autoridad sobre la vía marítima. Esto podría tener consecuencias de gran alcance para las normas marítimas internacionales.

Lo que agrava la situación es que era evitable. El estrecho de Ormuz estaba abierto al inicio del conflicto. Su cierre no es una característica inevitable del panorama regional, sino la consecuencia directa de una guerra que se intensificó sin un plan claro para salvaguardar uno de los puntos estratégicos energéticos más importantes del mundo.

En ese sentido, la crisis actual no se limita a las acciones de Irán, sino que refleja una falta de previsión estratégica. Teherán ha dado un paso que, desde su perspectiva, es difícil de revertir sin pagar un precio. Y hay pocas pruebas de que las amenazas, ya sean retóricas o militares, por sí solas lo obliguen a dar marcha atrás.

Incluso medidas más contundentes, como la toma de islas vinculadas a Irán en el Golfo, difícilmente resolverán el problema de fondo. Pueden modificar el panorama táctico, pero no eliminan la capacidad de Irán para imponer costos a distancia. Peor aún, tales acciones conllevan el riesgo de una mayor escalada sin garantizar el restablecimiento de la seguridad marítima.

La incómoda realidad es que cada opción disponible, militar o diplomática, conlleva importantes desventajas. Y ninguna ofrece una vía clara y decisiva para restablecer la estabilidad en el estrecho de Ormuz.

Fuente: Red X Danny Citrinowicz, 31-3-2026

Traducción: Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 31-3-2026

https://ojalameequivoque.blogspot.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

Comentarios

Entradas más populares de este blog