UDI EVENTAL: “LA NO NORMALIZACIÓN DE RELACIONES ENTRE ARABIA SAUDITA E ISRAEL”
En septiembre de 2023, el líder de
Arabia Saudita, Mohammed bin Salman (MBS), declaró en una entrevista con FOXNEWS
que "las relaciones con Israel se estrechan cada día". La guerra en
Gaza paralizó el proceso, pero desde entonces, numerosas tormentas de arena han
azotado el desierto saudí y parece que las consideraciones estratégicas del
reino han cambiado.
Las estrellas [casi] se alinearon.
Antes del 7 de octubre, Oriente
Medio se enfrentaba a un avance hacia un acuerdo tripartito entre Estados
Unidos, Arabia Saudita e Israel.
A cambio de la normalización, MBS
exigió garantías de seguridad como parte de un acuerdo de defensa con Estados
Unidos; armas estadounidenses avanzadas y capacidad nuclear civil.
Biden, y después Trump, querían un
acuerdo de paz histórico y políticamente fructífero entre Arabia Saudita e
Israel, que garantizara un orden regional bajo el dominio estadounidense en
Oriente Medio.
Israel completó el
"rompecabezas" del acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita
mediante su influencia en el Congreso, cuya aprobación es necesaria para el
acuerdo de defensa, la capacidad nuclear y la venta de armas estadounidenses
avanzadas a Arabia Saudita. Arabia Saudita en "otra película"
Pero... en lugar de un acuerdo
saudí-israelí como contrapeso a Irán, parece que ambos países se están
posicionando en bandos regionales opuestos, o al menos separados.
En septiembre de 2013, Arabia
Saudita firmó un acuerdo de defensa con Pakistán que incluye el compromiso
mutuo de que "cualquier agresión contra cualquiera de los dos países se
considerará una agresión contra ambos".
PAKISTÁN CON SU BOMBA ATÓMICA PISA
MEDIO ORIENTE
La entrada de Pakistán en Oriente Medio no es un avance positivo para Israel, y podría ser peor: Turquía está en conversaciones para unirse a la alianza saudí-pakistaní.
Por otro lado, los Emiratos Árabes
Unidos (EAU) e India, el gran rival de Pakistán, han anunciado su intención de establecer
una alianza estratégica de seguridad.
¿Pakistán? ¿En Oriente Medio?
Muchos interrogantes se ciernen
sobre la alianza de defensa firmada entre Pakistán —el único estado nuclear
musulmán— y Arabia Saudita. ¿Qué gana cada parte y quién pierde? ¿Un paraguas
nuclear pakistaní? ¿Cuáles son los efectos sobre el equilibrio de la disuasión?
Mientras tanto, las relaciones entre
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos se están deteriorando, hasta el
punto de una ruptura entre ellos, lo que ensombrece el futuro de un bando árabe
moderado, con la participación de Israel, en Oriente Medio. Arabia Saudita ha
expulsado a los Emiratos Árabes Unidos del sur de Yemen por la fuerza, y el
punto álgido de la tensión entre ambos países fue un ataque aéreo saudí contra
un cargamento de armas de UAE destinado a la organización separatista STC en
Yemen, a finales de diciembre.
El apoyo de Arabia Saudita y los
Emiratos Árabes Unidos a los bandos opositores en la región se extiende más
allá de Yemen. En Sudán, Arabia Saudita apoya al ejército y los Emiratos Árabes
Unidos a las milicias de las Fuerzas de Resistencia Árabe (RSF). En el Cuerno
de África, los Emiratos Árabes Unidos apoyan a Somalilandia, cuya independencia
Israel reconoció recientemente, mientras que Arabia Saudita apoya a Somalia y,
según informes, busca establecer una cooperación militar trilateral con este
país y Egipto. UAE son, por supuesto, pioneros en los Acuerdos de Abraham y
mantienen relaciones estratégicas abiertas con Israel. Como recordarán, en 2022
ambos países firmaron un acuerdo de cooperación cuadrilateral con India y
Estados Unidos (I2U2). Por lo tanto, la crisis entre Arabia Saudita y los
Emiratos Árabes Unidos coloca a Israel, al menos en teoría, en una posición
rival con los saudíes.
¿Y qué hay de los cambios que Arabia
Saudita pretendía obtener de Estados Unidos? Riad avanza en sus objetivos, por
ahora incluso sin el apoyo israelí en el Congreso. Durante la visita de MBS a
Washington en noviembre, ambos países firmaron un acuerdo estratégico de
seguridad y acordaron un amplio paquete de adquisición de armas
estadounidenses, incluyendo el avanzado avión F-35, que Israel es actualmente
el único país de Oriente Medio en poseer.
Además, ambos países firmaron un
acuerdo que sienta precedentes en el ámbito nuclear civil y que prepara la
infraestructura para una colaboración en el ámbito de la energía nuclear,
aunque no incluye la autorización para que Arabia Saudita enriquezca uranio en
su territorio. El acuerdo sienta las bases para la continuación de las
negociaciones entre ambos países, incluyendo la participación del Congreso,
para establecer infraestructura nuclear en el reino.
¿Y la normalización?
El exembajador de Estados Unidos en
Israel, Daniel Shapiro, visitó Riad en diciembre y regresó con interesantes
impresiones. Según él, los saudíes no le darán a Netanyahu un
"premio" en forma de normalización en un año electoral, y tienen
claro que en un año así (¿y en absoluto?) Netanyahu no satisfará su demanda, ni
siquiera a nivel declarativo, de un "camino despejado hacia un Estado
palestino".
Además, fuentes de centros de
estudios de Washington involucrados en lo que está sucediendo en Arabia Saudí
afirman, sin atribución, que no hay posibilidad de reanudar el proceso de normalización
antes de un "cambio de régimen" en Israel, especialmente después de
que el gobierno de Netanyahu atacara a Qatar [la "gota que colmó el
vaso" de Arabia Saudita]. Shapiro también estima que no habrá ningún
avance hacia la normalización en 2026.
La guerra en Gaza, la magnitud de
las víctimas y las duras imágenes impiden a los saudíes avanzar con la
normalización y no han hecho más que aumentar su necesidad de un logro político
claro en el ámbito palestino, que les permita justificar cualquier avance en
las relaciones con Israel ante la opinión pública saudí. Pero el cambio en las
condiciones estratégicas en la región también distancia la normalización, y no
es menos interesante.
Entonces, ¿qué ha cambiado?
En primer lugar, Israel es percibido
actualmente en la región, incluida Arabia Saudita, como un Estado salvaje y
desenfrenado cuyos pasos deben ser restringidos, entre otras cosas debido a sus
intenciones de expandirse en el marco de la visión del "Gran Israel"
hacia el norte (Siria, Líbano), el sur (Gaza) y el este (Cisjordania). Esto
contradice el principio de "integridad territorial" que los países
árabes "santifican".
En segundo lugar, la imagen de
Israel como dominador en Washington en general y en el Congreso en particular,
a ojos de los países de la región, se ha erosionado. En mi opinión, Trump es
percibido en Arabia Saudita como alguien que ha demostrado tener el poder de
doblegar a Israel y conseguir su apoyo para cualquier acción que decida tomar
contra Arabia Saudita. La entrega del F-35 al reino confirma esta afirmación.
Aunque la adquisición del avión por parte de Arabia Saudita erosiona claramente
la exclusividad y la superioridad militar de Israel, Netanyahu afirmó que el
Secretario de Estado Rubio le aseguró en una llamada telefónica que nuestra
ventaja se mantendría. Esto es muy diferente de las famosas luchas que Israel
libró en el Congreso en aquel momento para impedir la venta de AWACS y F-15 a
Arabia Saudita.
Venta del F-35 a la región: una
amenaza para la seguridad.
La intensificación de la amistad y
la rivalidad en Oriente Medio, especialmente en el contexto de la guerra, está
erosionando la ventaja militar cualitativa de Israel, que constituye un pilar
fundamental de su disuasión, su posición estratégica en la región y su estabilidad.
Por lo tanto, debemos oponernos a la adquisición.
En tercer lugar, en los últimos dos
años, Estados Unidos ha logrado un claro dominio en Oriente Medio, en
comparación con Rusia, que resultó ser un apoyo débil para sus aliados (Siria e
Irán), y China, que no estaba en el juego. En estas condiciones, Estados Unidos
tiene menos urgencia por "ordenar" la región y promover acuerdos bajo
sus auspicios, con el fin de distanciarse, junto con Arabia Saudita, de la
"órbita" china.
En cuarto lugar, durante la visita
de MBS a Washington, Arabia Saudita aumentó su compromiso con las inversiones
estadounidenses de 600 mil millones de dólares a un billón. El dinero y el
debilitamiento de Irán le dan la libertad a MBS para "diversificar
lazos" en la región, aliarse con Pakistán, hacer lo imposible por los
competitivos UAE y "coquetear" con Erdogan, el mejor amigo de Trump,
quien esta semana realizó una visita muy publicitada a Riad.
La historia de Turquía debería
preocupar a Israel. En Oriente Medio, cuatro polos son actualmente prominentes:
Israel, Arabia Saudí, Turquía e Irán. La salida gradual de Israel del abismo
del 7 de octubre y la guerra en múltiples frentes, el creciente peso de Turquía
y el debilitamiento de Irán y sus aliados han alterado el equilibrio de poder
entre estos polos.
El principal riesgo es que Arabia
Saudí recurra a su socio turco [¡no se ha visto afectado tras el caso
Khashoggi!], entre otras cosas, para equilibrar el poder de Israel. Por lo
tanto, si bien una conexión entre Israel y Arabia Saudí sería un punto de inflexión,
impulsando los pasos de Irán, un acercamiento saudí a Turquía podría fortalecer
el eje turco-catarí-Hermandad musulmana, que amenaza a Jordania, Egipto y UAE.
En resumen, parece que la
normalización con Arabia Saudí —el avance estratégico más esencial para
fortalecer la posición e integración de Israel en la región— lo encajonaron por
el momento. Israel debe actuar para volver a traerlo a la mesa antes de que se
produzcan cambios regionales indeseables que resulten en una oportunidad perdida,
al menos en los próximos años.
Shabat Shalom
Fuente: Red X Udi Evental, 7-2-2026
Traducción: Daniel Kupervaser
Herzlya – Israel 7-2-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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