JACK KHOURY: "VIOLENCIA JUDÍA EN CISJORDANIA ES LA MATERIALIZACIÓN COHERENTE DE POLÍTICA DE ANEXIÓN"
DEL TRADUCTOR: Israel, estado promotor de terrorismo judío. Una medalla de honor para el judaísmo del mundo que mayormente se calla y solo llora cuando, como consecuencia, afloran olas de aversión a judíos.
Lo que se está desarrollando actualmente en Cisjordania ya no es una simple "ronda de fricción": no es un evento estacional relacionado con la cosecha de aceitunas de otoño, ni un brote localizado de violencia que pueda contenerse o enmarcarse como un problema local. Se trata de una realidad diferente, mucho más peligrosa: una realidad que surge de la política.
Esta política es clara y continua. Su objetivo es establecer hechos sobre el terreno, para que la anexión en Cisjordania no se quede en una declaración política futura, sino en un suceso cotidiano del presente. El viejo argumento del sistema de seguridad israelí, de que cualquier ola de violencia de este tipo es un asunto temporal que surge principalmente durante períodos "sensibles" como la cosecha de aceitunas, ha perdido todo fundamento. La cosecha terminó hace mucho tiempo, y la violencia no ha hecho más que intensificarse desde entonces. Los ataques contra pastores, agricultores, familias en aldeas y civiles indefensos palestinos son implacables. Los atacantes no solo utilizan piedras y palos, sino también armas de fuego, gas pimienta, herramientas para destruir propiedades y fuego. Hay heridos, ovejas sacrificadas y árboles arrancados. Todo lo que se define como palestino puede ser dañado.
El tiroteo de los colonos contra palestinos cerca del asentamiento de Anatot el lunes por la noche, que terminó con heridos graves, también refleja una realidad más amplia: se utilizan armas militares imprudentemente contra civiles palestinos, a veces por colonos y no por soldados. La versión oficial israelí siempre presentará esto como un "enfrentamiento" y como un "lanzamiento de piedras" que justificará el resultado.
Y en esta realidad, la Autoridad Palestina se ha convertido en un factor irrelevante. Sus agentes policiales y de seguridad no pueden, y a veces temen, acercarse a las zonas de conflicto. Los intentos locales de establecer comités de vigilancia aldeana fracasan debido a los arrestos y la violencia militar, y principalmente porque no hay una forma real de lidiar con los colonos armados a los que se les ha concedido inmunidad. El mensaje a los palestinos es claro: no hay nadie que los proteja.
Aquí es donde entra en juego la dimensión internacional. En un momento dado, se creyó que sería útil y brindaría protección a los palestinos, pero tampoco ha dado los resultados esperados. Ni la ONU (con sus instituciones), ni la Corte Internacional de Justicia, ni la Europa progresista, ni siquiera la poderosa China están ayudando a los residentes de Cisjordania. Tampoco tiene sentido confiar en los países árabes. ¿No lo creen? Pregúntenle a los palestinos de Gaza.
La paz no se construye sobre la base de la violencia cotidiana, la expulsión gradual y la negación de protección a toda una población. Esta es la verdad. Y en Cisjordania, ha sido imposible ocultarla durante mucho tiempo.
Traducción: Daniel Kupervaser
Herzlya
– Israel 24-12-2025
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kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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