DANNY CITRINOWICZ: "ISRAEL NO PUEDE INTEGRARSE EN MEDIO ORIENTE SIN UN ACUERDO CON LOS PALESTINOS"
Del
traductor: dedicado a judíos
ingenuos que se tragan con facilidad toda promesa hueca de políticos israelies
Ustedes,
los políticos que prometen la ampliación de los Acuerdos de Abraham y la
integración de Israel en el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa
(IMEC), no comprenden que, sin avances en la cuestión palestina, Israel seguirá
aislado.
En
vísperas de las elecciones, muchos políticos, tanto de la coalición como de la
oposición, hablan repetidamente de la visión de la integración económica de
Israel en Oriente Medio. En el centro de esta visión se encuentra el proyecto
IMEC: el corredor económico que supuestamente conectará India, los estados del
Golfo y Europa. Algunos advierten sobre la posibilidad de que Arabia Saudita
prefiera promover una ruta a través de Siria en lugar de a través de Israel.
Otros sugieren aumentar el número de camiones que ingresan desde Jordania o invertir
en ferrocarriles como parte de los preparativos para la integración en el
proyecto.
Pero
existe una profunda contradicción: estos son precisamente los mismos políticos
que se oponen al establecimiento de un Estado palestino, apoyan la continuación
de las políticas actuales en Cisjordania y Gaza, e incluso a veces presentan la
confrontación con Irán como la clave casi exclusiva para configurar el nuevo
Oriente Medio. Como si debilitar a Irán bastara para convertir a Israel en un
socio natural en la región.
Esto
es una ilusión. Israel no puede seguir jugando a dos bandas. Cualquier
integración regional significativa, y ciertamente la integración en proyectos
estratégicos como el IMEC, depende también de su capacidad para cambiar sus
relaciones con los palestinos. Arabia Saudí no tiene ningún incentivo para
conceder a Israel un logro estratégico y económico tan importante mientras la
cuestión palestina siga sin resolverse.
Además,
incluso antes de hablar del IMEC, es necesario comprender que los activos regionales
existentes no son evidentes por sí mismos. Los acuerdos de paz con Egipto y
Jordania son estables, pero están sometidos a una creciente presión pública y
política debido a la guerra en Gaza y la situación en Cisjordania. Antes de
soñar con nuevos corredores económicos, conviene asegurarse de que los
cimientos sobre los que se basa la política exterior de Israel no se estén
tambaleando.
La
reticencia de los políticos israelíes a decir la verdad al público sobre este
tema no es nueva, pero hoy es más evidente que nunca. Israel no podrá mantener
su política actual hacia los palestinos y pretender integrarse plenamente en la
economía regional e incluso profundizar la cooperación con otros países,
incluidos los europeos. La realidad estratégica es más compleja que los
eslóganes de la campaña electoral.
La
idea de la "paz económica" y la gestión del conflicto, presentada
durante años como alternativa a una solución política, no ha generado el avance
tan esperado. Es más, podría alejar a Israel de la integración regional en
lugar de acercarlo a ella. Las promesas de ampliar los Acuerdos de Abraham y de
la conexión de Israel con Arabia Saudí y los países del Golfo a veces suenan
como si se tratara de un proceso inevitable, pero en realidad no hay base para
ello sin un cambio de política.
Si
el próximo gobierno realmente desea que Israel se integre en proyectos como el
IMEC, debe comprender que la clave no reside solo en Teherán, sino también en
Jerusalén, Ramala y Gaza. El reciente enfrentamiento con Irán ha puesto de
manifiesto las capacidades militares de Israel, pero también ha demostrado a
muchos países de la región cómo la inestabilidad regional puede perjudicar sus
intereses. Además, las posturas oficiales de Arabia Saudita en los últimos años
siguen enfatizando que cualquier progreso significativo en la normalización
implica también un progreso real en la cuestión palestina.
Por
supuesto, se puede optar por una política de anexión y mantenimiento del statu
quo. Esta es una opción política legítima. Pero conviene decirle la verdad a la
ciudadanía: dicha política tiene un precio. Puede dificultar la integración de
Israel en proyectos regionales, profundizar su aislamiento en diversos ámbitos
y convertir la visión de integración económica en una promesa electoral que no
resiste la prueba de la realidad.
Es
imposible garantizar a la ciudadanía tanto la continuidad de la política actual
hacia los palestinos como la integración en el nuevo Oriente Medio. Al menos
por ahora, estas dos promesas son incompatibles.
Fuente:
Haaretz, 8-8-2026
Traducción:
Daniel Kupervaser
Herzlya
– Israel 10-8-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
Comentarios
Publicar un comentario