BEDROSS DER MATOSSIAN: “ARMENIOS DE JERUSALÉN ESTÁN BAJO ATAQUE Y EL MUNDO COMIENZA A PRESTAR ATENCIÓN”
Del traductor: El racismo en la
sociedad israelí brota no solo contra árabes, sino contra todo lo no judío.
Imaginen a jóvenes armenios
caminando a diario junto al Muro de los Lamentos, escupiendo con frecuencia a
los rabinos que entran o salen, profanando lugares sagrados judíos o lanzando
piedras contra las casas del Barrio Judío.
¿Cómo reaccionaría el gobierno, la
policía y la sociedad israelí? Probablemente se producirían arrestos
inmediatos, se presentarían acusaciones formales y se escucharían duras
condenas.
Pero este es precisamente el doble
rasero bajo el que, según los armenios de Jerusalén, han vivido durante años.
La reciente investigación del Wall Street Journal, publicada esta semana (Spitting
Attacks Show Rise of Anti-Christian Hate in Israel), sobre el aumento de la
hostilidad hacia los cristianos en Jerusalén ha dado un sentido de urgencia
justificada y una atención internacional sin precedentes a lo que la comunidad
armenia ha estado experimentando durante muchos años.
El reciente y perturbador incidente
—en el que seis judíos ultranacionalistas escupieron en la puerta de entrada de
la Catedral de San Jaime en el Barrio Armenio y arrojaron piedras a casas
armenias— ilustra una vez más lo que muchos en la comunidad armenia perciben
como un clima de impunidad, en el que los perpetradores actúan con total
impunidad.
Durante décadas, la comunidad
armenia en Jerusalén Este ha sufrido acoso, intimidación y discriminación por
parte de jóvenes ultra ortodoxos y nacionalistas judíos. Los incidentes han
incluido escupir a figuras religiosas, profanación de lugares sagrados,
insultos, agresiones físicas y otras formas de intimidación. Debido a la
proximidad del Barrio Armenio al Barrio Judío, los armenios se han convertido
en una de las comunidades cristianas más vulnerables de la Ciudad Vieja. La
persecución que sufren incluye acoso reiterado, agresiones a jóvenes armenios,
profanación de iglesias y propiedades religiosas, y otras formas de hostilidad
por motivos religiosos.
Es importante no generalizar: estas
acciones no reflejan las opiniones de todos los israelíes. Tras varios
incidentes ampliamente difundidos, muchos israelíes laicos y organizaciones de
la sociedad civil han mostrado su solidaridad con la comunidad armenia, han
condenado los ataques y han dejado claro que rechazan las ideas y acciones de
los extremistas responsables.
Israel cuenta con protecciones
legales para las minorías religiosas a través de leyes fundamentales,
sentencias judiciales y legislación ordinaria. Sin embargo, ninguna de las
leyes fundamentales prevé explícitamente la protección de los derechos de las
minorías. Dicha protección se basa principalmente en la Ley Fundamental:
Dignidad Humana y Libertad (1992), las sentencias del Tribunal Supremo y la
legislación ordinaria.
La cuestión radica en hasta qué
punto se aplican estas protecciones en la práctica.
Durante décadas, tras incidentes en
el Barrio Armenio, la policía ha detenido a los sospechosos y los ha llevado a
la comisaría más cercana. Dado que gran parte de la zona está cubierta por
cámaras de seguridad, las autoridades suelen poder determinar lo sucedido. Sin
embargo, en la mayoría de los casos, los sospechosos son puestos en libertad
poco después. En muchos casos, se afirma que la policía se conforma con una
advertencia o una prohibición temporal de acceso a la Ciudad Vieja o Jerusalén
por un período limitado. Tras el último incidente, a los sospechosos se les
prohibió la entrada a Jerusalén durante tan solo 15 días.
Cada vez resulta más evidente que
esta medida no disuade a los reincidentes. Muchos parecen creer que no
enfrentarán consecuencias reales por sus actos.
El actual clima político en Israel,
caracterizado por la fuerte influencia de los partidos nacionalistas y de
derecha, agrava aún más la preocupación. Muchos creen que los colonos
extremistas y los grupos ultranacionalistas se sienten ahora más seguros y con
mayor impunidad. De hecho, no se trata de incidentes aislados protagonizados
por unos pocos, sino de un patrón recurrente de actividad por parte de
activistas religiosos extremistas y colonos, que dificultan cada vez más la
vida de la comunidad armenia en Jerusalén.
El fracaso del gobierno israelí para
abordar adecuadamente este fenómeno ha generado, comprensiblemente,
preocupación en la comunidad armenia sobre su compromiso con la protección de
las minorías vulnerables. La persistencia de los ataques plantea serias dudas
sobre la eficacia de las fuerzas del orden y la disuasión ante un patrón
continuo de acoso, intimidación, deshumanización y ataques contra una minoría
religiosa con larga tradición. Cuando los perpetradores rinden cuentas
repetidamente, aumenta la probabilidad de que se repita la violencia, así como
la sensación de impunidad que fomenta nuevos incidentes.
Pero este no es solo un problema
para la comunidad armenia. Incluso algunos de los aliados más cercanos de Israel,
incluidos destacados cristianos evangélicos en Estados Unidos, han comenzado a
preguntarse si el país está haciendo lo suficiente para proteger a sus
comunidades cristianas.
Israel se enorgullece, con razón, de
ser la única democracia liberal en Oriente Medio y de su compromiso con la
preservación de los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas. Pero
este argumento se debilita cada vez que se escupe a figuras religiosas, iglesias
sufren ataques vandálicos o se amenaza a los fieles, con escasas o nulas
consecuencias para los responsables.
Entonces, ¿qué se debe hacer? El
gobierno israelí, y en especial la policía, debe adoptar medidas más eficaces
para erradicar este fenómeno. Las leyes vigentes para proteger el orden público
y la libertad religiosa, y para combatir los delitos de odio, deben aplicarse
de forma consecuente y resuelta. Si las sanciones actuales no disuaden a los
reincidentes, los legisladores deberían considerar aumentarlas. Sanciones
penales significativas —incluida la prisión en casos graves— y la compensación
económica para las víctimas en los casos que corresponda enviarían un mensaje
claro de que el acoso religioso no será tolerado.
También hago un llamamiento a la
Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Human Rights Watch, Amnistía Internacional,
B'Tselem, la Asociación por los Derechos Civiles en Israel y otras
organizaciones de derechos humanos para que investiguen los incidentes
recurrentes, sigan de cerca la evolución de la situación y trabajen para
proteger mejor a la comunidad armenia en Jerusalén.
Los medios de comunicación
internacionales también tienen una responsabilidad. Si sucesos similares
hubieran ocurrido en Los Ángeles, Toronto o Nueva York, probablemente habrían
recibido una amplia cobertura nacional e internacional. Sin embargo, los
sucesos similares en la Ciudad Vieja de Jerusalén generalmente reciben una
difusión limitada. En el contexto de la guerra en Gaza, el aumento de la
violencia de los colonos en Cisjordania y las tensiones regionales más amplias,
el acoso continuo a la comunidad armenia ha permanecido fuera del foco de
atención internacional.
Israel tiene la responsabilidad
legal y moral de proteger a todas las comunidades bajo su jurisdicción,
incluidas las minorías religiosas y étnicas. La situación actual plantea
interrogantes difíciles: ¿Se está brindando la protección adecuada a los grupos
vulnerables? En Jerusalén Este, la respuesta es inequívoca: no.
Jerusalén es una de las ciudades más
controvertidas del mundo. Su comunidad armenia enfrenta un verdadero desafío
existencial. Su población ha disminuido en las últimas décadas, lo que genera
preocupación sobre su futuro en la ciudad. Preservar esta antigua comunidad es
esencial no solo para los armenios, sino también para preservar la singular
diversidad religiosa, cultural e histórica de Jerusalén para las generaciones
futuras.
Esta es una prueba: ¿Tiene Israel
realmente la intención de defender los principios de libertad religiosa e
igualdad de protección que, según afirma, lo distinguen de sus vecinos?
Profesor Bedros Der Matousian,
armenio nacido en Jerusalén, es profesor de historia de Oriente Medio en la
Universidad de Nebraska-Lincoln en Estados Unidos.
Fuente: Times of Israel, 8-8-2026
Traducción: Daniel Kupervaser
Herzlya – Israel 8-8-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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