AKIVA ELDAR: “ABDUL AL-SAYED AGRADECE A NETANYAHU Y AIPAC POR CONVERTIR A ISRAEL EN UNA CARGA PARA LOS ESTADOUNIDENSES”
Del traductor: Para entender el aporte de AIPAC a la desvinculación
de la sociedad de USA con organizaciones judías y principalmente con Israel
El Dr. Abdul Al-Sayed, ganador de las primarias
demócratas en Michigan, anti israelí declarado, debería enviar flores a la
Oficina del Primer Ministro en Jerusalén y a la sede de AIPAC en Washington.
Nadie en el mundo ha tenido más éxito que Benjamin Netanyahu en convertir a los
partidarios de Israel en una carga para los políticos estadounidenses. Por un
lado, es lamentable que el lobby judío haya invertido 30 millones de dólares en
su campaña. AIPAC podría haber dado un mejor uso a ese dinero. Por otro lado,
la transformación de una poderosa organización identificada con la minoría
judía y el Estado de Israel en una imagen tóxica es una llamada de atención
para los líderes de la comunidad judía estadounidense y para el próximo
gobierno israelí.
Al igual que al día siguiente de la victoria de Zohar
Mammadani en las elecciones a la alcaldía de Nueva York, los medios de
comunicación vuelven a culpar de la reacción adversa de AIPAC a la propaganda
antisemita y antiisraelí. Probablemente haya algo de verdad en esta afirmación.
Pero la cruda realidad reside en el contenido que AIPAC ha introducido en su
postura proisraelí. ¿Acaso apoyar la ocupación contribuye a la seguridad y el
bienestar de los ciudadanos israelíes? ¿Beneficia a la posición de Israel en el
mundo el hecho de no responder a los crímenes de guerra en Gaza? ¿Dónde ha
quedado la moral judía? ¿Qué pasó con la solidaridad entre los miembros de una
minoría que ha sufrido siete persecuciones y los miembros de una minoría que
lleva seis décadas sufriendo bajo el yugo de un ocupante judío? ¿Cómo es
posible que no protestaran cuando Netanyahu nombró a un delincuente convicto
kahanista como Ministro de Seguridad Nacional?
La gastada excusa de que AIPAC es estrictamente neutral y
apoya a cualquier gobierno que elijan los ciudadanos israelíes es, como mínimo,
falsa. Este principio solo la guía mientras la derecha esté en el poder.
Activistas de AIPAC irrumpieron en el Capitolio en un intento por frustrar la
exigencia del presidente Bush padre al primer ministro de derecha Yitzhak
Shamir de congelar la construcción de asentamientos como condición para recibir
ayuda económica. Me encontraba en Washington cuando el lobby presionó a
miembros del Congreso para que se opusieran a la solicitud de la administración
Clinton y del gobierno israelí de aprobar ayuda a la Autoridad Palestina.
Vi de cerca el rostro de Yitzhak Rabin, enrojecido de
rabia, cuando se enteró, a su llegada a Estados Unidos, de que miembros del
AIPAC habían convencido a los líderes del Partido Republicano de aprobar una
resolución en el Congreso para trasladar la embajada estadounidense a
Jerusalén. Lo hicieron a pesar de la petición del primer ministro de evitar
medidas que pudieran obstaculizar el proceso de paz. Incluso entonces,
Netanyahu y sus compinches ya estaban metidos en un buen lío.
La victoria absoluta que Netanyahu puede atribuirse es su
éxito al convertir la aversión a Israel en un consenso casi unánime en ambas
cámaras del Congreso. Los demócratas no han olvidado su aparición, junto con
sus amigos de la comunidad judía, en el Capitolio en 2015, un plan orquestado a
espaldas del presidente Barack Obama, en un intento por frustrar el acuerdo
nuclear con Irán. ¿Y dónde estaban los miembros de AIPAC cuando Netanyahu
convenció a la cúpula del Partido Republicano de apoyar la desastrosa retirada
de ese acuerdo?
Resulta imposible defender la integridad de un gobierno
corrupto y malintencionado, para el cual las reglas de la democracia ya no se
detienen en la Línea Verde (limite histórico de Israel con Cisjordania y Gaza reconocido
internacionalmente); para el cual principios básicos como la separación de
poderes, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión han sido
pisoteados. Ha llegado el momento de que los activistas de AIPAC, muchos de los
cuales se avergüenzan de su presidente y votarán por los candidatos del Partido
Demócrata en noviembre, comprendan que, cuando se trata de Israel, incluso el
silencio tiene un precio. Solo cabe esperar que las políticas del gobierno que
se establezca en Israel también permitan al Dr. Al-Sayed ser proisraelí.
Fuente: Haaretz, 11-8-26
Traducción: Daniel Kupervaser
Herzlya – Israel 19-8-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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