EL POTENCIAL NUCLEAR IRANÍ Y EL APORTE DE NETANYAHU A LA IN-SEGURIDAD DE ISRAEL
Desde que fue elegido para su segunda cadencia como primer
ministro en 2009, Netanyahu no ha dejado de advertir y amenazar con que Irán y
sus actividades nucleares representan una amenaza existencial para Israel.
Netanyahu confesó que enfrentar ese peligro se convirtió en el objetivo de su
vida y calificó su liderazgo como un muro que se interpone entre Irán y la bomba
atómica, solo él es capaz de evitar un segundo Holocausto.
Tras casi 17 años trascurridos, de los cuales Netanyahu
cumplió 15 y medio como primer ministro de Israel, los hechos conducen a la conclusión
que Netanyahu no solo fracasó, sino que ofició como catalizador de los avances del programa nuclear iraní
(“Hechos: Netanyahu no detuvo el progreso nuclear iraní, sino todo lo
contrario”, Time of Israel, 17-6-26).
Apenas asumió sus funciones en 2009,
Netanyahu comenzó a desarrollar un plan para desbaratar el proyecto nuclear
iraní. Bajo la sombra del exitoso ataque aéreo israelí de septiembre de 2007 que
destruyó el reactor nuclear sirio secreto, con Olmert como primer ministro,
también Netanyahu ordenó a las fuerzas de defensa de Israel organizarse para
destruir el proyecto nuclear iraní.
En los años 2010 y 2011, en tres
oportunidades en absoluto secreto, Israel estuvo a punto de bombardear las
instalaciones nucleares iraníes, pero evaluaciones de último momento llevaron a
Netanyahu a cancelarlos (“A un paso de la guerra: así se detuvo en el último
minuto el ataque israelí contra Irán en 2011”, Walla, 4-10-22).
Posteriormente, Obama, el presidente
de USA, junto con otras potencias, iniciaron un largo proceso de negociaciones
con Irán que concluyó exitosamente en 2015 con la firma de un acuerdo (denominado
JCPOA) que impuso serias limitaciones y estricto control internacional a las
actividades nucleares iraníes, impidiendo todo progreso hacia un posible avance
militar, permitiendo únicamente un uso civil. Netanyahu trató de sabotear en
vano la materialización de este acuerdo, incluyendo un famoso discurso en el
Congreso y Senado de USA en contra del presidente Obama.
El acuerdo entró en vigencia y se
cumplió a rajatablas por todas las partes, hasta que, Trump, el nuevo
presidente de USA, azuzado por Netanyahu, en 2018 se retiró del acuerdo
imponiendo nuevamente severas sanciones económicas a Irán.
Los resultados fueron desastrosos.
Como represalia a la agresiva conducta estadounidense, Irán dejó de limitarse a
las restricciones que le imponía JCPOA de disponer de una cantidad reducida de
uranio enriquecido a una pureza no mayor del 3,67%. Hasta fines de 2023 la Agencia
Internacional de Energía Atómica (AIEA) informó que Irán logró acumular más de
400 kg de uranio enriquecido al 60% de pureza y un par de toneladas a un nivel
del 20%.
Expertos aseguran que estas
cantidades, tras un rápido enriquecimiento hasta el 90% de pureza en cuestión
de semanas, permitiría en un corto plazo el armado de al menos 10-12 bombas
atómicas.
Como resultado de la “Guerra de los
12 días” de junio 2025 y el operativo “Rugido del León” de febrero-marzo 2026,
Israel y EE.UU. causaron serios daños a la infraestructura nuclear iraní. Con
todo ello, no hay información fidedigna de la cantidad, estado, ubicación y
objetivos del equipamiento y stock de uranio enriquecido que quedó en manos
iraníes después de los ataques. Una docena de agujas en un pajar, con Trump y
Netanyahu sin haber cumplido totalmente el objetivo.
Hasta aquí los hechos y el aporte de
Netanyahu como único líder capaz de evitar un segundo holocausto al pueblo
judío.
¿Cómo se puede enmarcar la
estrategia iraní respecto a su proyecto de desarrollo de potencial nuclear
autónomo durante las últimas décadas?
El motivo original del desarrollo de
un proyecto nuclear iraní nació por la percepción de la necesidad de disponer
de la herramienta más apropiada para convencer al mundo que la posibilidad de
arribar a una bomba está al alcance de su mano como póliza de seguro de su
régimen y como medio estratégico que le permita influencia en la región. Para
ello no se requiere alardear con una bomba, ensayo de campo ni instalarla en un
misil, solo mostrar que son capaces de armarla y proteger al máximo sus
instalaciones soterrándolas. Insinuar la capacidad de armarse con una bomba
atómica nació no sobre la base de disponer de un arma ofensiva, sino como argumento
de disuasión defensiva. Irán está convencido de su inferioridad militar frente
a Israel, pero tiene muy claro que, llegado el momento de disponer una bomba
atómica, no podría lanzarla sobre Israel. Sería un suicidio.
El acuerdo JCPOA de 2015 fue un logro
para Irán que le permitió dar el primer paso de sus planes con el
reconocimiento internacional de disponer de una infraestructura de desarrollo
nuclear, aunque seriamente limitada y estrictamente controlada por AIEA,
únicamente para objetivos civiles.
La desastrosa confabulación entre
Trump y Netanyahu de 2018, junto con repetidas amenazas de ambos líderes,
convenció al liderazgo de los Ayatolas de la necesidad de un nuevo equilibrio
estratégico para llegar a posicionarse en el umbral del poder atómico, sin
materializarlo en un arma. En la práctica, incrementaron significativamente la
actividad de enriquecimiento de uranio, tanto en cantidades como en los niveles
de pureza, tal como lo detallado previamente.
La “Guerra de los 12 días” y el
operativo ·Rugido del León” trasmitieron claramente al liderazgo iraní la
imagen que las amenazas de 2018 se convirtieron ahora en intención y planes concretos
de Trump y Netanyahu de eliminar totalmente el régimen de los Ayatolas en Irán.
Quienes conocen la conducta del
liderazgo persa, evalúan que Irán no se dormirá en los laureles después de
haber demostrado que logró subsistir al ataque combinado de dos de las
potencias militares más poderosas del planeta cuyo objetivo declarado fue
derrocar el régimen de los Ayatolas.
Según el conocido analista militar
israelí Danny Citrinowicz, “mientras en estos días Irán y Estados Unidos se
atacan mutuamente con misiles, drones y acusaciones mutuas, Irán podría estar
avanzando con su programa nuclear sin ser detectado” (Red X de Danny
Citrinowicz, 16-7-26).
Avner Vilan, otro experto israelí en
la materia asegura que: “Los ataques de USA e Israel entorpecieron los
programas nucleares iraníes, pero incrementaron significativamente la
motivación para desarrollar armas”. Posteriormente se atreve a pronosticar el verdadero
objetivo iraní: “El día que Irán realice una prueba nuclear en el desierto,
ningún presidente estadounidense estará dispuesto a correr el riesgo de
atacarlo. Ni Donald Trump, ni mucho menos quien lo reemplace en menos de tres
años. Basta con ver lo que pasó con Corea del Norte, que incluso después de una
prueba fallida se concedió inmunidad ante un ataque estadounidense” (Red X de
Avner Vilan, 14-4-2026).
Es muy probable que este estruendoso
fracaso de Netanyahu obligue a Israel, finalmente, a cambiar la histórica y hoy
totalmente irrelevante opacidad en relación a su potencial nuclear: “No seremos
los primeros en introducir armas nucleares en Medio Oriente”.
Daniel Kupervaser
Herzlya – Israel 24-7-2026
https://ojalameequivoque.blogspot.com/
kupervaser.daniel@gmail.com
@KupervaserD
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