EL LIKUD AGONIZA. NETANYAHU LO CONVIRTIÓ EN CONTRATISTA DE RELIGIOSOS PARA PROYECTO DE TEOCRACIA RACISTA JUDÍA

En diciembre de 2009, cuando el partido Avoda de Israel (laborismo) aún era considerado una fuerza significativa en la política de Israel, afirmé en un artículo: “Con profundo dolor y gran pena, el pueblo de Israel debe reconocer que el legendario y célebre partido Avodá dejó de existir y en estos días el cortejo lo conduce a su sepultura definitiva en el cementerio de la historia. El desenlace no fue repentino ni imprevisto, sino el resultado de arrastrar un prolongado estado enfermizo y el sufrimiento de una dolorosa agonía. La preferencia de mullidos sillones ministeriales por delante de proclamados principios de una social democracia clásica, no fueron más que actos de infamia de sus prominentes líderes”. (Kadish al Partido Avoda, 7-12-2009. Kadish: oración religiosa judía en sepelio).

Me equivoqué. No en su destino, que fue implacable, sino en la fecha. Murió definitivamente en el año 2022.

En este tiempo, la sociedad israelí es testigo de un proceso similar. La necesidad de eternizarse en el poder de Netanyahu lo llevó a conducir al histórico partido Likud, abanderado detrás de los principios de una democracia liberal nacional de derecha, a arrastrarse como contratista al servicio de grupos extremistas religiosos ultra ortodoxos y religiosos nacionalistas con un proyecto de conversión de Israel en una dictadura teocrática judía racista.


NETANYAHU Y LOS LIDERES DEL PROYECTO DE DICTADURA TEOCRATICA JUDÍA RACISTA

El futuro demográfico de Israel para los próximos 10-15 años pronostica un claro predominio político de los grupos religiosos ultra ortodoxos y religiosos nacionalistas. Para compenetrarse de lo que se denomina la bomba de tiempo demográfica de Israel vale la pena profundizar el tema en “The Socioeconomic Threat facing Israel”, Shoresh Handbook 2025.

En vez de enfrentar esta problemática realidad para reconducir a Israel en el marco de una democracia occidental liberal, Netanyahu, desde que asumió a su ultima cadencia a fines de 2022, avanza en un proyecto a medida de sus socios de gobierno: los religiosos ultra ortodoxos y los religiosos nacionales. Netanyahu se dirige hacia una dictadura teocrática judía racista aportando una canasta de leyes que añaden el principio de absolutismo en materia de poder gubernamental de Israel, la supremacía religiosa en el orden social y la discriminación étnica en el orden político.

Así detalla el conocido periodista israelí Ben Caspit el aspecto institucional del proyecto: “Estamos en la etapa final en la transformación de Israel, otrora una democracia parlamentaria occidental, en una oscura dictadura de Oriente Medio. La lealtad es al rey, no al reino. Quien no jure por el nombre de la esposa, el hijo y el Espíritu Santo irá al infierno. Así de simple” (Maariv 17-3-25).

Otro conocido periodista, Uri Mizgav, asegura que “El Likud se ha convertido, de hecho, en un partido religioso ultraortodoxo. El culpable no es una repentina ola de piedad. Aquí solo hay intereses. Tienen que ver a ministros y diputados del Likud corriendo incansablemente entre bodas y cumpleaños de religiosos ultraortodoxos” (Haarertz, 30-10-25).

Quien mas reconoció el giro dramático del Likud en contra de sus históricos y democráticos principios fue justamente la ministra de Igualdad Social. La ministra Maya Golan afirmó en entrevista televisada: “Digamos la verdad, no hay muchas diferencias ideológicas entre el partido Otzma Yehudit y el partido Likud. Hagamos hincapié en esto. No sé qué pretenden, ¿verdad? Pero realmente no hay muchas diferencias” (Entrevista a Maya Golan, Haaretz, 7-7-26).

Para mayor conocimiento: El partido Otzma Yehudit es el partido liderado por Ben Gvir, con una base ideológica cercana al idealismo racista del movimiento Kahanista, que oportunamente fue declarado organización terrorista. Para confirmar esta preocupante tendencia, en estos días trascendió la noticia que el Jefe de los Servicios Secretos de Seguridad de Israel esta sopesando anular la evaluación anterior que declaró ilegales a partidos con programas kahanistas (Haaretz 6-7-26)

Hoy, y al menos por una o dos décadas más, los partidos religiosos ultra ortodoxos y religiosos nacionales ven al partido Likud y al primer ministro Netanyahu como una obligación poco cómoda, pero que no puede ser condenada. Como resultado, probablemente se relacionen con el Likud y Netanyahu de la misma manera que Netanyahu se relaciona con sus allegados y asesores políticos. Los trata como utensilios descartables: los compra, los usa, los ensucia y finalmente los tira a la basura. La historia de Israel de las últimas dos décadas está repleta de cadáveres políticos que Netanyahu tiró al costado del camino.

Que nadie se sorprenda si dentro de unos años la sociedad israelí ve el cuerpo inerte del partido Likud, con o sin Netanyahu, tirado en una cuneta de la historia de Israel.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 3-7-2026

https://ojalameequivoque.blogspot.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

Comentarios